Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Escucha corazón.
Mi dulce corazón, ¡escucha!
me estás doliendo
y apenas siento tu latir.
Sin inventar palabras,
parece que huyó el amor
y quedamos casi vacíos.
Con mil de cuadros cargados con recuerdos,
entre la memoria de la piel y el alma,
con tanto amor en diálogo con la pasión;
todo regresa como susurro,
en anocheceres y dulces madrugadas.
Partituras de ese amor
hoy resuenan como ecos
y se multiplican incansables
entre tú y yo,
reviviendo el sentimiento.
No estamos tan solos corazón,
no hay forma de engañarnos
aún hay amor,
de aquel que se internó en la vena,
viajó por el alma y se hizo
inolvidable aquí dentro.
Mary C. López
10.01.2013/México
LPPMCL
Mi dulce corazón, ¡escucha!
me estás doliendo
y apenas siento tu latir.
Sin inventar palabras,
parece que huyó el amor
y quedamos casi vacíos.
Con mil de cuadros cargados con recuerdos,
entre la memoria de la piel y el alma,
con tanto amor en diálogo con la pasión;
todo regresa como susurro,
en anocheceres y dulces madrugadas.
Partituras de ese amor
hoy resuenan como ecos
y se multiplican incansables
entre tú y yo,
reviviendo el sentimiento.
No estamos tan solos corazón,
no hay forma de engañarnos
aún hay amor,
de aquel que se internó en la vena,
viajó por el alma y se hizo
inolvidable aquí dentro.
Mary C. López
10.01.2013/México
LPPMCL
Última edición: