Memorias del payaso (LIBRE)

Princesa

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Memorias del payaso



El circo estaba vacío…
en un asiento, donde hacía unos minutos
un niño se reía de las divertidas piruetas
de los artistas, un payaso estaba quieto
rememorando el tiempo que se había ido.
Él fue también un niño contento y adorado.
Memorias del pasado
que volvían a la casa solitaria de su pecho,
con un agridulce sabor a nostalgia.
Sus padres… los recordaba con la sonrisa fácil,
aquel abrazo diario y la palabra justa
que siempre acompañaba sus caminos,
de ellos aprendió la alegría,
que nunca los abandonaba,
aún cuando el dolor desgastaba sus almas.
-No te des por vencido –decía uno-
-Siempre regala todo el amor
de tu corazón –decía el otro-.
A través de los años fue bebiendo
de ese río infinito de ternura y afecto.
Así aprendió a ser payaso,
quería dispensar de algún modo
todo el cariño y el gozo
que había experimentado cuando niño,
sobre todo dárselo a los pequeños
que les faltaba ese amor.
Una luz se encendió allá arriba
anunciándole que empezaba otra función,
entonces el noble payaso,
escondiendo otra vez los sentimientos
de esa época lejana,
se colocó el disfraz del júbilo
y comenzó su tarea de divertir a la gente.


Fabiana Piceda

*Derechos reservados*

 
​Me pongo de pie
mi querida amiga poetisa
para aplaudir tus versos
de magistrales y exquisitas
imágenes que me llevan a tu mundo
de refinada y sutil sensibilidad.
Un beso, siempre es un placer leerte.
 
profundo y reflexivo
abrazos a la distancia
Denn
 
Asi es la historia que bien describes, enalteciendo con tus versos la memoria, los recuerdos y cuando comienza la función de nuevo a pesar de la tristeza, yo tengo uno titulado: La Tristeza de un Payaso", recibe un gran saludo cariñoso.
 
Ayyyy Fabiana, qué dura es la vida, muchas veces nos colocamos por fuera la sonrisa bella del payaso cuando por dentro estamos destrozados, aunque también haciendo sonreir a los demás se olvidan por momentos esos problemas que a todos nos acechan, así son menos corrosivos. Tus letras reflejan gran sensibilidad y gran ternura, suavizan y templan el corazón. Me ha encantado leerte, querida amiga. Besazos con cariño, estrellas a porrillo y repu si puede ser.

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Memorias del payaso



El circo estaba vacío…

en un asiento, donde hacía unos minutos

un niño se reía de las divertidas piruetas

de los artistas, un payaso estaba quieto

rememorando el tiempo que se había ido.

Él fue también un niño contento y adorado.

Memorias del pasado

que volvían a la casa solitaria de su pecho,

con un agridulce sabor a nostalgia.

Sus padres… los recordaba con la sonrisa fácil,

aquel abrazo diario y la palabra justa

que siempre acompañaba sus caminos,

de ellos aprendió la alegría,

que nunca los abandonaba,

aún cuando el dolor desgastaba sus almas.

-No te des por vencido –decía uno-

-Siempre regala todo el amor

de tu corazón –decía el otro-.

A través de los años fue bebiendo

de ese río infinito de ternura y afecto.

Así aprendió a ser payaso,

quería dispensar de algún modo

todo el cariño y el gozo

que había experimentado cuando niño,

sobre todo dárselo a los pequeños

que les faltaba ese amor.

Una luz se encendió allá arriba

anunciándole que empezaba otra función,

entonces el noble payaso,

escondiendo otra vez los sentimientos

de esa época lejana,

se colocó el disfraz del júbilo

y comenzó su tarea de divertir a la gente.


Fabiana Piceda

*Derechos reservados*

 

Fabiana, decirte que me tocaste muy cerca del corazón, el circo y lo que representa fue y será parte muy importante de mi vida, desde que nací hasta los casi los cuarenta años era parte de él y los espectáculos infantiles, que por toda España y parte del extranjero actuaba haciendo magia y marionetas de hilo así como guiñol de guante. Mi bisabuelo, abuelo, padre, hermano y yo somos de una familia llamados artisticamente "Maese Cosman". Bueno no te aburro más, lo cierto es que te aplaudo hasta dolerme las manos, bien, muy bien realizado y lo trazaste con una ternura que traspasa el corazón.
Te dejo reputación y un enorme beso, gracias por tan buenos momentos. José Manuel.
 
Última edición:
Muy tierna la forma en que reconoces la labor de esos personajes marvillosos que tienen la misión de hacer reír aún en medio de sus problemas, en lo particular disfruto mucho de sus payasadas... estrellas todas y un abrazo amiga Faby...
[video=youtube;5Ixy26rSP1w]http://www.youtube.com/watch?v=5Ixy26rSP1w[/video]
 
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Memorias del payaso



El circo estaba vacío…

en un asiento, donde hacía unos minutos

un niño se reía de las divertidas piruetas

de los artistas, un payaso estaba quieto

rememorando el tiempo que se había ido.

Él fue también un niño contento y adorado.

Memorias del pasado

que volvían a la casa solitaria de su pecho,

con un agridulce sabor a nostalgia.

Sus padres… los recordaba con la sonrisa fácil,

aquel abrazo diario y la palabra justa

que siempre acompañaba sus caminos,

de ellos aprendió la alegría,

que nunca los abandonaba,

aún cuando el dolor desgastaba sus almas.

-No te des por vencido –decía uno-

-Siempre regala todo el amor

de tu corazón –decía el otro-.

A través de los años fue bebiendo

de ese río infinito de ternura y afecto.

Así aprendió a ser payaso,

quería dispensar de algún modo

todo el cariño y el gozo

que había experimentado cuando niño,

sobre todo dárselo a los pequeños

que les faltaba ese amor.

Una luz se encendió allá arriba

anunciándole que empezaba otra función,

entonces el noble payaso,

escondiendo otra vez los sentimientos

de esa época lejana,

se colocó el disfraz del júbilo

y comenzó su tarea de divertir a la gente.


Fabiana Piceda

*Derechos reservados*

Hola Fabi:

Muy bueno en verdad tu poema.
Sea payaso o no, en la vida muchas veces hay que ocultar la tristeza y sonreír para así hacer feliz a alguien que lo necesita.
Las sonrisas son buenas para curar la tristeza, y supongo que cuando alguien cura la tristeza de otro, también se vuelve feliz por dentro.
Un abrazo muy grande para ti.

Un saludo de corazón y mis mejores deseos.
 
Ligia Calderón Romero;4569668 dijo:
Hola Fabiana!

Y cuántas veces hemos tenido que ponernos esa careta del payaso
para hacerle frente a las circunstancias.
Un bonito escrito que queda dentro del alma.
Grato pasear por tu espacio.

Ligia

Así es Ligia, gracias por leerme siempre.
Un gran abrazo para ti :)
 


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Memorias del payaso



El circo estaba vacío…


en un asiento, donde hacía unos minutos

un niño se reía de las divertidas piruetas

de los artistas, un payaso estaba quieto

rememorando el tiempo que se había ido.

Él fue también un niño contento y adorado.

Memorias del pasado

que volvían a la casa solitaria de su pecho,

con un agridulce sabor a nostalgia.

Sus padres… los recordaba con la sonrisa fácil,

aquel abrazo diario y la palabra justa

que siempre acompañaba sus caminos,

de ellos aprendió la alegría,

que nunca los abandonaba,

aún cuando el dolor desgastaba sus almas.

-No te des por vencido –decía uno-

-Siempre regala todo el amor

de tu corazón –decía el otro-.

A través de los años fue bebiendo

de ese río infinito de ternura y afecto.

Así aprendió a ser payaso,

quería dispensar de algún modo

todo el cariño y el gozo

que había experimentado cuando niño,

sobre todo dárselo a los pequeños

que les faltaba ese amor.

Una luz se encendió allá arriba

anunciándole que empezaba otra función,

entonces el noble payaso,

escondiendo otra vez los sentimientos

de esa época lejana,

se colocó el disfraz del júbilo

y comenzó su tarea de divertir a la gente.


Fabiana Piceda

*Derechos reservados*



En ocasiones esa mascara sirve para que no derramen las arpas de
la melancolia. pensamientos luminosos en un poema que hechiza
y se derrama en ese final de un sequito y brillos de jubilo. el
payaso se sintio leno. saludos. excelente. luzyabsenta
 

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