Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
TIERRA MADRE, PERDONAME.
Es una lagrima azul que flota entre el espacio
estrellado. Una gota que inunda al firmamento
infinito. Un mar de esperanza que adorna la línea
del vació. Un mundo que ondula como estandarte
de nuestras vidas su desesperado ahogo.
Su soledad me envuelve en un aura de tristeza y
mi pena enloquece por ver como se destruye su
belleza. Pero ella acalla fiel a su grandeza. Es fuerte
como un roble y sensible como la flor que emerge
con una aristocrática gentileza .
Hijos que sin corazón la destrozamos contaminando
su ilusión. Pero no pide piedad, solo pide respirar.
Su nobleza llena de sutileza no se pierde entre las
espinas que clavadas desfallecen en su corteza, pues
ella es, la fiel hidalga por naturaleza.
Con fortaleza soporta que su alma derrame la sangre
que corre por sus explotadas venas. Su vientre desecho
y maltrecho a gritos pide una tregua y su corazón late
pausadamente por la falta de amor de unos hijos que
viven de ella, que sobreviven por ella.
Moribunda tierra madre. Agonizas mi madre tierra. Que
dolor me produce leer en tu piel tatuada lo que a mis
hijos, tus hijos, les dejare. No quiero verte desfallecer y
las playas, montañas o desiertos que te abrigan sin cesar,
que nunca se difuminen ni se pierdan en el mas allá.
Tu calida presencia adorna las penumbras que resecas se
vislumbran en las almas de todos los seres que habitamos
abrigados entre tus manos. Ensimismado deseo vivir para
siempre agazapado y encadenado a tus pies. Madre mía.
Madre tierra, arrodillado te pido, perdon.
Eladio Trigo.
11.01.07
Es una lagrima azul que flota entre el espacio
estrellado. Una gota que inunda al firmamento
infinito. Un mar de esperanza que adorna la línea
del vació. Un mundo que ondula como estandarte
de nuestras vidas su desesperado ahogo.
Su soledad me envuelve en un aura de tristeza y
mi pena enloquece por ver como se destruye su
belleza. Pero ella acalla fiel a su grandeza. Es fuerte
como un roble y sensible como la flor que emerge
con una aristocrática gentileza .
Hijos que sin corazón la destrozamos contaminando
su ilusión. Pero no pide piedad, solo pide respirar.
Su nobleza llena de sutileza no se pierde entre las
espinas que clavadas desfallecen en su corteza, pues
ella es, la fiel hidalga por naturaleza.
Con fortaleza soporta que su alma derrame la sangre
que corre por sus explotadas venas. Su vientre desecho
y maltrecho a gritos pide una tregua y su corazón late
pausadamente por la falta de amor de unos hijos que
viven de ella, que sobreviven por ella.
Moribunda tierra madre. Agonizas mi madre tierra. Que
dolor me produce leer en tu piel tatuada lo que a mis
hijos, tus hijos, les dejare. No quiero verte desfallecer y
las playas, montañas o desiertos que te abrigan sin cesar,
que nunca se difuminen ni se pierdan en el mas allá.
Tu calida presencia adorna las penumbras que resecas se
vislumbran en las almas de todos los seres que habitamos
abrigados entre tus manos. Ensimismado deseo vivir para
siempre agazapado y encadenado a tus pies. Madre mía.
Madre tierra, arrodillado te pido, perdon.
Eladio Trigo.
11.01.07
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