Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Enamórate así, como la luna.
Con su abrazo extendido
que a copiado el calor del sol,
para dártelo en un abrigo.
Enamórate asi, como la primavera.
Que ha cubierto los prados con su regreso
y hace que las mariposas atrapen,
en pleno vuelo un beso.
Enamórate asi, como el silencio.
Del calcinante desierto
que adormece a la tormenta,
embriagándola en una noche de concierto.
Enamórate asi, como el río.
Que besa en su paso encantado
a las orillas y las puebla,
que deja a la hierba temblando.
Enamórate asi, como los poetas.
Que exponen el alma al plasmar
entre delicadas líneas de composición,
expresando la ternura de amar.
Enamórate asi, como el oasis.
Reflejando mil espejismos de desvarío
que en su fondo queda atrapada,
la promesa de amarte a diario.
Enamórate asi, como el mar.
En su inmensidad se confunde en un velo
de profundos tonos azules,
reflejando a todos los astros del cielo.
Enamórate asi, como joven pueblerino.
Con el candor de su inocencia dorada
con su esperanza imperturbable,
con la idolatría férrea a su amada.
Enamórate asi.
Con la simplicidad de tu grandeza
con la grandeza de tu humildad,
con la devoción como cuando se reza.
Con su abrazo extendido
que a copiado el calor del sol,
para dártelo en un abrigo.
Enamórate asi, como la primavera.
Que ha cubierto los prados con su regreso
y hace que las mariposas atrapen,
en pleno vuelo un beso.
Enamórate asi, como el silencio.
Del calcinante desierto
que adormece a la tormenta,
embriagándola en una noche de concierto.
Enamórate asi, como el río.
Que besa en su paso encantado
a las orillas y las puebla,
que deja a la hierba temblando.
Enamórate asi, como los poetas.
Que exponen el alma al plasmar
entre delicadas líneas de composición,
expresando la ternura de amar.
Enamórate asi, como el oasis.
Reflejando mil espejismos de desvarío
que en su fondo queda atrapada,
la promesa de amarte a diario.
Enamórate asi, como el mar.
En su inmensidad se confunde en un velo
de profundos tonos azules,
reflejando a todos los astros del cielo.
Enamórate asi, como joven pueblerino.
Con el candor de su inocencia dorada
con su esperanza imperturbable,
con la idolatría férrea a su amada.
Enamórate asi.
Con la simplicidad de tu grandeza
con la grandeza de tu humildad,
con la devoción como cuando se reza.
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