Se te irá la noche
sin saber lo vivido,
olvidado
en el almacén del grito.
Cerrando el broche
del tiempo consumido
el mismo almacenado
que se sabe frito.
Todas las brumas
quedaron guardadas,
entre espinos
puerta cerrada.
Con leones y pumas,
aún en el país de las hadas
se escuchan los trinos
de la tristeza errada.
Las ventanas de tu cara
quedaron cerradas,
ahora que las abres,
ves el Sol en la ventana.
Entre el por y el para
tras las mil mascaradas
pisando antiguas sabres
renace la vieja gana.
Doble vida
del hemisferio del sentimiento,
cortinas mezcladas
en tu mundo paralelo.
Lo que pida
lo que siento
mis barcas ya no están ancladas
a mi temor y a mi celo.
Rosario - César
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