Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo soy el rayo obsceno
que espera noche y día
tormenta entre tus piernas.
Delfín, suspendido en el aire, soy,
deseando que lo dejes zambullir
y transitar tus grutas carniceras.
Soy la almohada que piensa
mil formas de embeleso, y ensucia
sus palabras ante tu desnudez.
Soy lucero alpinista entre tus lunas;
que a garfio de lengua, labio y beso,
asciende y desciende tu extravío.
Soy lámpara que pueden frotar
tus fantasías todas, y soy,
el genio que las cumple:
Soy caricia laboriosa de puño
amaestrado, cautela y riesgo
de navaja que desviste tu pasión,
y más y más...
Soy saeta que mata a su arquero
si no acierta la Diana de tu orgasmo.
Soy maremoto satisfecho
que te duerme, rendida de apogeo,
en su playa de sabanas meretrices.
Soy el hombre que te puede,
o no soy nadie… O mucho peor aún:
uno de tantos.
Por suerte, también soy No.
Y soy anguila, reptil, hielo. Y soy,
poema de amor que aprecias allá,
muy al final.
...
que espera noche y día
tormenta entre tus piernas.
Delfín, suspendido en el aire, soy,
deseando que lo dejes zambullir
y transitar tus grutas carniceras.
Soy la almohada que piensa
mil formas de embeleso, y ensucia
sus palabras ante tu desnudez.
Soy lucero alpinista entre tus lunas;
que a garfio de lengua, labio y beso,
asciende y desciende tu extravío.
Soy lámpara que pueden frotar
tus fantasías todas, y soy,
el genio que las cumple:
Soy caricia laboriosa de puño
amaestrado, cautela y riesgo
de navaja que desviste tu pasión,
y más y más...
Soy saeta que mata a su arquero
si no acierta la Diana de tu orgasmo.
Soy maremoto satisfecho
que te duerme, rendida de apogeo,
en su playa de sabanas meretrices.
Soy el hombre que te puede,
o no soy nadie… O mucho peor aún:
uno de tantos.
Por suerte, también soy No.
Y soy anguila, reptil, hielo. Y soy,
poema de amor que aprecias allá,
muy al final.
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