foto de mi autoría.
-Un libro de poemas olvidado sobre un banco vacío que conserva aún el calor de los amantes.
-Una mecedora que se balancea arrullando soledades.
-Un viejo sombrero que, sobre una mesa tullida, parece guardar restos de pensamientos furtivos de su dueño.
-Unas botas gastadas y polvorientas, cuentan la historia de algún caminante que, como dijo el poeta, hizo camino al andar.
-Juguetes rotos que olvidados, duermen al pie de la escalera de una casa en ruinas mientras ésta cruje aquejada de olvido.
-La sobras de la hiedra en una pared, relatan que murieron aferradas a sus muros en un abrazo post mortem.
-Un viejo cartel del film;Sombrero de copa", con Fred Astaire y Ginger Roger bailando, trata de cubrir inutilmente las miserias de una pared resquebrajada y desnuda.
Juliette expone hoy su colección de fotografías en blanco y negro, le gusta jugar con luces y sombras que confieren a su obra un aura mágica de gran belleza.
La tragedia marcó su vida a una edad muy temprana, el destino le arrebató de un zarpazo a su amado en plena juventud; este impacto traumático la desterró a la nada y durante un tiempo vagó por un inmenso vacío. Fue de la mano de la fotografía que regresó de su exilio.
La primera vez que Juliette tuvo conciencia de haber captado con su cámara algo especial, fue al revelar el retrato que hizo a la madre de su novio tras la muerte de este; allí, prendida en los ojos de aquella madre desconsolada, descubrió lo que ella llamó;la huella de la ausencia; desde entonces pudo verla también en los objetos; este hallazgo dotó de arte toda su obra.
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