Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aprendí, por experiencia ajena y propia,
que la pasión dura tres años y unos días.
Y si por hábito perdura, o por provecho,
es corrompida clonación de lo que fue.
Que la balanza del amor nunca es pareja,
que la fortuita coincidencia es intención
y que sobrada complacencia es artimaña
que nos rehúye al bamboleo de un traspié.
Que lo desleal no se arrepiente por fallido
y que reincide en herejía a quien perdona;
ya que se ama con los cuernos ignorados
o consentidos, degradando honor y sien.
Que en el severo pundonor del desengaño,
sigue perdiendo su prestigio el nunca más;
ya que son buenas al final segundas partes
si no hay orgullo, real placer, ni mayor fe.
Aprendí, que se anda amando a media piel.
que la pasión dura tres años y unos días.
Y si por hábito perdura, o por provecho,
es corrompida clonación de lo que fue.
Que la balanza del amor nunca es pareja,
que la fortuita coincidencia es intención
y que sobrada complacencia es artimaña
que nos rehúye al bamboleo de un traspié.
Que lo desleal no se arrepiente por fallido
y que reincide en herejía a quien perdona;
ya que se ama con los cuernos ignorados
o consentidos, degradando honor y sien.
Que en el severo pundonor del desengaño,
sigue perdiendo su prestigio el nunca más;
ya que son buenas al final segundas partes
si no hay orgullo, real placer, ni mayor fe.
Aprendí, que se anda amando a media piel.
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