azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Navegué los siete mares
con proa a los cuatro vientos
buscando la verde orilla
donde florecen los versos.
Sobre el azul de las aguas,
bajo el azul de los cielos,
los días eran azules,
azules eran los sueños.
Pero fueron tantas lunas,
tantos fueron los inviernos
que vieron pasar mis ojos
sin llegar a ningún puerto
que perdí toda esperanza,
perdí la noción del tiempo;
y el que zarpó siendo joven
era ahora un pobre viejo.
Un viejo, solo y cansado,
encerrado en su velero;
perdido en la inmensa nada;
varado en el vasto yermo
donde no brotan palabras
y reverdecen los miedos,
donde se escucha el vacío
y se escriben los silencios,
donde el alma se alimenta
de ilusiones y reflejos,
donde el poeta se ahoga
en el mar de sus recuerdos.
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