MarcosAb
Poeta recién llegado
Eres una poesía que camina
Pienso en tus brillantes ojos,
en esos ojos grandes
que hipnotizan y encierran mi vida
en la cárcel de tu alma con cerrojos.
Pienso en tus hermosas y sencillas manos
con toques dorados
que son aterciopeladas
e inmaculadas con gran amor.
Pienso en tu hermoso pelo castaño;
es tan puro,
y tan suave
que es ligeramente movido
por el viento
cuya voluntad decreta que tú y yo seamos uno.
Pienso en esos labios
saboreados con azucenas
y en las dimensiones
de esa hermosa boca
que destila una melodía
tentadora y enloquecedora;
ningún hombre cuerdo
podría resistirte.
Pienso en tu hermosa inteligencia;
no hay malicia
en esa mente tuya
tan rica en sabiduría,
en conocimiento y decencia.
Pienso en tu hermoso cuerpo
hecho de barro
con las más hermosas curvas
bien moldeadas y cimentadas
para que mis pupilas
no dejen de recorrer
los infinitos kilómetros
de tu acrisolada piel.
En fin,
pienso en ti
a cada minuto,
y a cada segundo
porque eres
una poesía que camina.
Vale la pena
valorarte mucho mas
que mi propia vida.
No espero que me ames,
pero si, espero que reconozcas
el divino valor que yo te doy
para que sepas que no habrá otro hombre
quien se atreverá
a acariciar e idolatrar tu belleza
con la poesía
que he visto en ti.
¡Eres una poesía que camina!
Pienso en tus brillantes ojos,
en esos ojos grandes
que hipnotizan y encierran mi vida
en la cárcel de tu alma con cerrojos.
Pienso en tus hermosas y sencillas manos
con toques dorados
que son aterciopeladas
e inmaculadas con gran amor.
Pienso en tu hermoso pelo castaño;
es tan puro,
y tan suave
que es ligeramente movido
por el viento
cuya voluntad decreta que tú y yo seamos uno.
Pienso en esos labios
saboreados con azucenas
y en las dimensiones
de esa hermosa boca
que destila una melodía
tentadora y enloquecedora;
ningún hombre cuerdo
podría resistirte.
Pienso en tu hermosa inteligencia;
no hay malicia
en esa mente tuya
tan rica en sabiduría,
en conocimiento y decencia.
Pienso en tu hermoso cuerpo
hecho de barro
con las más hermosas curvas
bien moldeadas y cimentadas
para que mis pupilas
no dejen de recorrer
los infinitos kilómetros
de tu acrisolada piel.
En fin,
pienso en ti
a cada minuto,
y a cada segundo
porque eres
una poesía que camina.
Vale la pena
valorarte mucho mas
que mi propia vida.
No espero que me ames,
pero si, espero que reconozcas
el divino valor que yo te doy
para que sepas que no habrá otro hombre
quien se atreverá
a acariciar e idolatrar tu belleza
con la poesía
que he visto en ti.
¡Eres una poesía que camina!