Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
<span style="font-family:book antiqua;"><strong><span style="color: rgb(178, 34, 34);">[video=youtube;CSELNSslBVk]http://www.youtube.com/watch?v=CSELNSslBVk[/video]
A los papeles, refugio sempiterno de tus pensamientos,
les duele la cobija áspera, corteza de los días que dejan
zigzagueantes al mareo de las lágrimas.
Les lastima la tala silenciosa, las esculturas que atrapan
a mis labios proponiendo la calma más perfecta.
El vientre de canoas serpenteantes,
la suavidad de los remos
desvencijando la estructura del agua
uniendo las trizas autistas del río.
El cauce rendido a la orilla del amor derramado,
la tinta desvelada que se presta al suicidio.
matarse en los poros del fracaso, en la piel de una telaraña,
o tal vez en la húmeda mancha esgrimida
por un anoréxico destino.
(Matarse o vivir es la misma senda,
quitar el latido de un desamor es lo mismo
que vivir en su perfume, consumiendo uno mismo
el vicio propuesto por la vida).
Pero luego estas tu
y todo vuelve a empezar.
El día gris no muestra retazos inalcanzables,
la lluvia no se clava en mi piel, hace en ella danza refrescante,
se derrite en cascada humedeciendo mis sueños
agrietados en la sequía del quebranto.
Y ahí estas tu, blanca y pura como la pulpa de un árbol,
curando los papeles con tu nombre,
vistiendo primavera con tu encanto,
y siento la mano del alba acariciar tímida mi rostro,
mi respiración se acobija en el perfume de tu foto,
solo pienso en ti y en esos papiros resucitados en tu estigma,
en la miel de tus ojos y el paréntesis de la vida
presa en las comisuras al despertar tu boca en una sonrisa.
Pienso en ti y a los papeles no les duele tu nombre.
A los papeles, refugio sempiterno de tus pensamientos,
les duele la cobija áspera, corteza de los días que dejan
zigzagueantes al mareo de las lágrimas.
Les lastima la tala silenciosa, las esculturas que atrapan
a mis labios proponiendo la calma más perfecta.
El vientre de canoas serpenteantes,
la suavidad de los remos
desvencijando la estructura del agua
uniendo las trizas autistas del río.
El cauce rendido a la orilla del amor derramado,
la tinta desvelada que se presta al suicidio.
matarse en los poros del fracaso, en la piel de una telaraña,
o tal vez en la húmeda mancha esgrimida
por un anoréxico destino.
(Matarse o vivir es la misma senda,
quitar el latido de un desamor es lo mismo
que vivir en su perfume, consumiendo uno mismo
el vicio propuesto por la vida).
Pero luego estas tu
y todo vuelve a empezar.
El día gris no muestra retazos inalcanzables,
la lluvia no se clava en mi piel, hace en ella danza refrescante,
se derrite en cascada humedeciendo mis sueños
agrietados en la sequía del quebranto.
Y ahí estas tu, blanca y pura como la pulpa de un árbol,
curando los papeles con tu nombre,
vistiendo primavera con tu encanto,
y siento la mano del alba acariciar tímida mi rostro,
mi respiración se acobija en el perfume de tu foto,
solo pienso en ti y en esos papiros resucitados en tu estigma,
en la miel de tus ojos y el paréntesis de la vida
presa en las comisuras al despertar tu boca en una sonrisa.
Pienso en ti y a los papeles no les duele tu nombre.