Karla Pravia
Poeta recién llegado
Estuvo pensado, si
planificar el momento indiscreto
vivir nuevamente en tu piel
saborear tu lengua hasta saciarme.
Soy la mujer anónima
que hizo romper tu voto de fidelidad;
volví de un pasado ininteligible
para renacer en tu deseo animal.
Gracias mi ángel
mi hombre
y mi deseo
por probar mis entrañas que te llamaban.
Entre la miel y tus labios
explotó un volcán de hormonas
que arribó al dolor de mi ser,
el dolor de sentirte dentro de mi.
Era tu lujuria desenfrenada
que me obligaba a quedarme
y brindarte placer.
Era tu musculatura sencilla
que me embriagaba de virilidad,
el olor de la conciencia perdida
extendida hasta tus pliegues masculinos.
Quise más, si
siempre quería más de ti,
la inconformidad era mi defecto
cuando de amarte se trataba.
Quizás exista otra noche,
para romper tu fidelidad,
llenarme de tu ansiedad
para saciar mi locura.
planificar el momento indiscreto
vivir nuevamente en tu piel
saborear tu lengua hasta saciarme.
Soy la mujer anónima
que hizo romper tu voto de fidelidad;
volví de un pasado ininteligible
para renacer en tu deseo animal.
Gracias mi ángel
mi hombre
y mi deseo
por probar mis entrañas que te llamaban.
Entre la miel y tus labios
explotó un volcán de hormonas
que arribó al dolor de mi ser,
el dolor de sentirte dentro de mi.
Era tu lujuria desenfrenada
que me obligaba a quedarme
y brindarte placer.
Era tu musculatura sencilla
que me embriagaba de virilidad,
el olor de la conciencia perdida
extendida hasta tus pliegues masculinos.
Quise más, si
siempre quería más de ti,
la inconformidad era mi defecto
cuando de amarte se trataba.
Quizás exista otra noche,
para romper tu fidelidad,
llenarme de tu ansiedad
para saciar mi locura.
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