Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Aún traigo atorada en la garganta
la maldita frustración que siento
al no saber cómo doblegar esa obsesión
que hizo que tu cuerpo se apropiara
de los demonios de mis templos.
El insomnio me llaga cada noche
cuando tarareo tus gemidos y,
la sobriedad se burla de mi cuerpo
herido restregándome en la cara que ya
ni para el alcohol soy bueno.
No encuentro la fórmula para olvidar
tu piel de arena en donde dibujé con
semen la oración que comenzaba con
tu nombre, no he encontrado otro cuerpo
que logre que mis letras repten cual serpiente.
Aún tengo atorada tu vida en mis ganas
de acabar contigo, no te pasas ni en el
polvo con mis dedos, la humedad que se
repite noche a noche en mi cuerpo huele
a ti, a desprecio, a frustración, lo siento.
Due 6.04.13 en una noche en la que sé que esperar la salida de la luna es banal tarea
.