ropittella
Poeta veterana en el Portal
Eran sus encuentros casuales y esporádicos.
Al principio él le endulzaba el café que ella bebía amargo,
porque le daba justo a la altura de los senos
el borde de la cuchara.
Entonces él alucinaba que los rozaría
-diciéndole que la amaba-
mientras hablaban de cualquier cosa,
hablar era lo de menos.
Ella se lo permitía porque adoraba ver
esos dedos girando tan cerca de su busto,
se le erizaban los pezones de solo pensar cómo sería
si estuvieran desnudos y borrachos de café
en un cuarto de hotel..., pero nunca se lo dijo.
Mientras hablaban del tiempo
él le adivinaba el pensamiento
a través de la blusa, pero no tenía dinero.
Ni para el café.
Mientras hablaban para distraerse
causalmente, hasta que
finalmente,
esporádicamente, dejaron de verse
para ser felices para siempre,
pero no juntos.
Al principio él le endulzaba el café que ella bebía amargo,
porque le daba justo a la altura de los senos
el borde de la cuchara.
Entonces él alucinaba que los rozaría
-diciéndole que la amaba-
mientras hablaban de cualquier cosa,
hablar era lo de menos.
Ella se lo permitía porque adoraba ver
esos dedos girando tan cerca de su busto,
se le erizaban los pezones de solo pensar cómo sería
si estuvieran desnudos y borrachos de café
en un cuarto de hotel..., pero nunca se lo dijo.
Mientras hablaban del tiempo
él le adivinaba el pensamiento
a través de la blusa, pero no tenía dinero.
Ni para el café.
Mientras hablaban para distraerse
causalmente, hasta que
finalmente,
esporádicamente, dejaron de verse
para ser felices para siempre,
pero no juntos.
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