Es lo que hay
Poeta recién llegado
Devoran nuestras bocas fuego y viento
en lienzos y huracanes caídos
que nos desnudan al unísono
con la vorágine egoísta de la prisa.
Comemos de la fruta soñada
en el hambre de la gula sucia
donde rebosante carne mana.
Allí en ese lecho rojo, dos pieles
son miel que violentas fermentan
en grito blanco, en silencios rotos
estremecidos en negro y rojo.
Del tacto y el gusto más obsceno
exigimos explosiones de saliva
que nos empape en las cavernas
de la angustia y el éxodo.
Momentos se condensan en uno sólo,
exhaustos, hambrientos de sueños húmedos,
creando relojes doblados de agujas
que nos crucifican en un cuerpo
que sólo es ofrenda y estrépito.
Rompimos el día con manada de voces
en un mar de olas que nos ahogaron
en esa playa de piel sin prisa
donde el tiempo es guadaña serena
y derroche estático eterno.
Nacer en el éxtasis de la risa,
de los besos ciegos usurpadores,
de las manos desnudas culpables ,
de los sexos despiertos ávidos de esencias,
me da vida, me da la muerte,
me da el sentido de la pregunta
que jamás en la realidad será respuesta.
Somos máquinas de devorar. Y el tiempo nos devora a nosotros.
La prisa, el miedo, el ansia de vivir
nos arrastra a esta odisea del hambre...
Hambre de sentir, de soñar, de persistir
en el deseo y la esperanza.
Es lo que hay
La prisa, el miedo, el ansia de vivir
nos arrastra a esta odisea del hambre...
Hambre de sentir, de soñar, de persistir
en el deseo y la esperanza.
Es lo que hay