viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé si usted soñó, bella señora,
tantas fieras verdes que se hicieron selva,
aprisionadas esmeraldas en la tripa del mundo,
o se bebió el musgo de alguna sombra.
Pero tal vez ya sepa que sus ojos
son responsables de la primavera,
de iluminar la espera de cada hoja,
y de que a mí me broten palabras
en un azulado gris oscuro.
Avíseme cuando los cierre
para abrirle al otoño las puertas,
o dejar que se pudra el cielo
por las heridas de todas las plumas
de todas las alas del mundo.
tantas fieras verdes que se hicieron selva,
aprisionadas esmeraldas en la tripa del mundo,
o se bebió el musgo de alguna sombra.
Pero tal vez ya sepa que sus ojos
son responsables de la primavera,
de iluminar la espera de cada hoja,
y de que a mí me broten palabras
en un azulado gris oscuro.
Avíseme cuando los cierre
para abrirle al otoño las puertas,
o dejar que se pudra el cielo
por las heridas de todas las plumas
de todas las alas del mundo.
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