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Poema 15

SONRISA

Poeta adicto al portal


PARTE I



Baptisterio de las conciencias,

impoluto refugio
de santos y pecadores,
bajo su arco
la rodilla se dobla y se rubrica obediencia
signando en el pensamiento
en la palabra y en el corazón
su dogma,

ante su pedernal figura,
rosarios de cristales vivos
ungen sus puntales
en crepúsculos sin tregua,

y desde el profundo
suspiro de la vigilia
llega,
abanderando una razón
que va desnuda de prosélitos
esos,
que ahogan entre vocales
su homilía de silencios,

con un séquito de huellas redondas,
sentimiento metamórfico
leal que le resguarda
a la zaga de las hojas selladas
donde elevaron al Verbo,
en fenecidas horas de luz
irradian sus fanales,

y esa absolución
ante el sagrario invocada…,

¡Dos soles abismales
en el atrio húmedo
me indultaban!


PARTE II


Horadando en el bostezo de la noche
fuimos ángulos
en el mismo vértice.

¡Qué ironía!

Acampaba en mí la soledad
que al discurrir por la vía
reconocía mi trasnochado paso.

¡Allí estaba!

Con ese séquito de redondas huellas
que le custodiaban,
vibrante su sonrisa
al fragor del gélido viento
que contra el pedernal helado
en almohadas pétreas los estribaba.


Intimistas fueron mis preguntas
de sus labios, generosa confesión
soliloquio de su alma
la mía, único espectador.


Como rosas en la noche
se desplegó el aroma de su voz,
néctar de infortunios
obnubilando su conciencia
intimándola a viajar
a dimensión insospechada,
remembranzas en desierto
que proscritas de su pensamiento
dormitaron en la entelequia de su aflicción.

Imanada por historias entrecortadas
mustia, escuchaba su homilía
con salmos de abatimiento
por el fruto de su vientre
que deshojaron de su costado
y ahora, en perpetua infancia
existe solo en su corazón.

Restablecí la marcación de mis huellas
sobre los sombríos andenes
que me alejaban de allí,
en mi dorso, su mirada apacible
y en mi espíritu
una lágrima que me hacía infeliz.


--------


 
Última edición:
Admirado de tu hermosa poesía...Qué bien escribes...Es raro que nadie te comente...Un fuerte abrazo.
 
Andi, gracias por tu comentario, estos poemas fueron publicados antes y con gran aceptación y afecto por parte de los poetas de la casa. Gracias a todos, por permitir traerlos nuevamente. Mi sonrisa siempre.
 
Adriana, siempre me dejaste una huella en mi alma con tus charlas,
¿ a dónde te llevó las noches gélidas,
en compañía de tus más fieles amigos?
​


Goya_y_Lucientes_Francisco_de-Mala_Noche_.jpg

PARTE I



Baptisterio de las conciencias,

impoluto refugio
de santos y pecadores,
bajo su arco
la rodilla se dobla y se rubrica obediencia
signando en el pensamiento
en la palabra y en el corazón
su dogma,

ante su pedernal figura,
rosarios de cristales vivos
ungen sus puntales
en crepúsculos sin tregua,

y desde el profundo
suspiro de la vigilia
llega,
abanderando una razón
que va desnuda de prosélitos
esos,
que ahogan entre vocales
su homilía de silencios,

con un séquito de huellas redondas,
sentimiento metamórfico
leal que le resguarda
a la zaga de las hojas selladas
donde elevaron al Verbo,
en fenecidas horas de luz
irradian sus fanales,

y esa absolución
ante el sagrario invocada…,

¡Dos soles abismales
en el atrio húmedo
me indultaban!


PARTE II


Horadando en el bostezo de la noche
fuimos ángulos
en el mismo vértice.

¡Qué ironía!

Acampaba en mí la soledad
que al discurrir por la vía
reconocía mi trasnochado paso.

¡Allí estaba!

Con ese séquito de redondas huellas
que le custodiaban,
vibrante su sonrisa
al fragor del gélido viento
que contra el pedernal helado
en almohadas pétreas los estribaba.



Intimistas fueron mis preguntas
de sus labios, generosa confesión
soliloquio de su alma
la mía, único espectador.


Como rosas en la noche
se desplegó el aroma de su voz,
néctar de infortunios
obnubilando su conciencia
intimándola a viajar
a dimensión insospechada,
remembranzas en desierto
que proscritas de su pensamiento
dormitaron en la entelequia de su aflicción.

Imanada por historias entrecortadas
mustia, escuchaba su homilía
con salmos de abatimiento
por el fruto de su vientre
que deshojaron de su costado
y ahora, en perpetua infancia
existe solo en su corazón.

Restablecí la marcación de mis huellas
sobre los sombríos andenes
que me alejaban de allí,
en mi dorso, su mirada apacible
y en mi espíritu
una lágrima que me hacía infeliz.


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Me parece un poema impresionante, pleno en su forma y en su contenido. Matizado de imágenes que traen el desconcierto del vivir cotidiano. Y ese fondo de amor que, a veces, no es correspondido, y que duele en el alma, como clavo que desgarra nuestro ser. Mis felicitaciones y mis estrellas. Saludos. LUIS.
 
LUIS Á RUIZ, un saludo desde Bogotá. Gracias por dejar tu huella en este poema. Bendiciones.
 
Poeta MARAMIN buenos días- Honor que usted me hace con su palabra. Esta dama que tenía las calles como hogar, culta, profesional, en su desnudez de vida, se mostraba elegante, me sorprendía con su léxico y su generosidad de alma.
No la volví a encontrar en esas gélidas noches bogotanas en la Avenida Chile.

Mi sonrisa y respeto poeta.
 
Un poema amiga querida que me habla de la vida,
de la realidad que a todos nos circunda
para hacernos tal y como somos. Un beso,
gracias por regalarnos tu exquisito talento,
un beso.
 
Poeta DULCINISTA, gracias por la esquela que dejaste con tu voz. Esa confianza espero no quebrantarla. Sigo aprendiendo poetas. Cordial saludo en este fin de semana.
 
Mariposa de la noche que se posa en la espalda de la esperanza buscando la razón del amor y la ilusión. Hermoso poema con un rico léxico, me encantó. Felicidades linda. Abrazos...
 
Apreciada poetisa ELIZABETH, encuentro tu sonrisa avalando este poema, gracias señora y mi saludo hasta sus espacios. Se feliz.
 

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