hace unos meses
Billy parqueó estratégicamente su Toyota Camry 2012
detrás del basurero del The Pearls
y antes de bajarse
aflojó un poco el nudo de su corbata
y se puso las gafas de siempre.
Grace que ya lo conoce
lo recibió en la barra con dos dedos de whiskey
un Habano torcido en Hialeah
y sus pechos floreciendo en la primavera de Victorias secret.
Ahí Billy pasó unos dos horas
saltando de los cubos de hielos
a las caderas de las chicas
que aspiran a ser de todo
menos sus exesposas
hasta que el tabaco tuvo su velorio en el cenicero
y el whisky le acabó recordando
que el beber para olvidar
solo funciona en los boleros.
entonces se quitó las gafas
las puso sobre la barra
me miró con las lágrimas de las que siempre tuve sospechas
y salió del bar
no sin antes regalarle un piropo a Grace
en el que conjugaba sus carnes con cualquier otra promesa.
pero como Luna estaba se estaba vistiendo con mis soledades
me tarde unos diez minutos en salir a buscarlo
con las gafas en la mano.
pero como yo siempre arribo puntual a los es demasiado tarde
llegue cuando el flash de un periódico local
ya hacía portada
a un Toyota Camry del 2012
que se había estrellado contra un muro de concreto a 100 millas por hora
esparciendo los pétalos del cráneo de su conductor
sobre lo que pasaba a ser una rutina para los forenses.
ahí quedé
quizás más solo que triste
atreviéndome a mirar a través de las gafas
de un camarada de silencios.
desde entonces
unas dos veces por semana
cuando la marea retrocede y me deja entre ruinas
me voy al bar con las gafas de Billy puestas
y veo pasar el mundo
ligeramente
teñido de rosa
…mientras tanto.
Billy parqueó estratégicamente su Toyota Camry 2012
detrás del basurero del The Pearls
y antes de bajarse
aflojó un poco el nudo de su corbata
y se puso las gafas de siempre.
Grace que ya lo conoce
lo recibió en la barra con dos dedos de whiskey
un Habano torcido en Hialeah
y sus pechos floreciendo en la primavera de Victorias secret.
Ahí Billy pasó unos dos horas
saltando de los cubos de hielos
a las caderas de las chicas
que aspiran a ser de todo
menos sus exesposas
hasta que el tabaco tuvo su velorio en el cenicero
y el whisky le acabó recordando
que el beber para olvidar
solo funciona en los boleros.
entonces se quitó las gafas
las puso sobre la barra
me miró con las lágrimas de las que siempre tuve sospechas
y salió del bar
no sin antes regalarle un piropo a Grace
en el que conjugaba sus carnes con cualquier otra promesa.
pero como Luna estaba se estaba vistiendo con mis soledades
me tarde unos diez minutos en salir a buscarlo
con las gafas en la mano.
pero como yo siempre arribo puntual a los es demasiado tarde
llegue cuando el flash de un periódico local
ya hacía portada
a un Toyota Camry del 2012
que se había estrellado contra un muro de concreto a 100 millas por hora
esparciendo los pétalos del cráneo de su conductor
sobre lo que pasaba a ser una rutina para los forenses.
ahí quedé
quizás más solo que triste
atreviéndome a mirar a través de las gafas
de un camarada de silencios.
desde entonces
unas dos veces por semana
cuando la marea retrocede y me deja entre ruinas
me voy al bar con las gafas de Billy puestas
y veo pasar el mundo
ligeramente
teñido de rosa
…mientras tanto.
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