vendetta
Poeta recién llegado
Para no vivir presa del recuerdo y la imaginación,
he de romper tu imagen en mil trozos,
cada uno sera brindado al fuego,
para volverlo al polvo del que se ha partido,
cada ceniza llevara mi llanto repartido,
para regar al viento con las ancias.
Y es que tienes tu algo que es mío,
me pertenece antes del sol o del ocaso,
del aire en los pulmones desterrado,
aún antes del tiempo y del polvo mismo,
y no haz de volverme.
Tal vez no se da uno cuenta,
del alcance que pueda llegar a tener la pertenencia,
ese tezón ambiguo de tener esto o aquello,
que no ha de saberse que es hasta tenerlo,
pelear, luchar fieramente en alcanzarlo.
Mirar entre la brisa tu melena,
como se divide al sol, se da, se brinda,
sin el mas claro temor de compromiso.
Me quitare el recuerdo de ese gesto,
astuto y suficiente.
Y en el lugar preciso y por mi mano,
recortare mi trenza una mañana,
para entregarla a Dios como plegaria,
por bendecirme un día con olvido.
he de romper tu imagen en mil trozos,
cada uno sera brindado al fuego,
para volverlo al polvo del que se ha partido,
cada ceniza llevara mi llanto repartido,
para regar al viento con las ancias.
Y es que tienes tu algo que es mío,
me pertenece antes del sol o del ocaso,
del aire en los pulmones desterrado,
aún antes del tiempo y del polvo mismo,
y no haz de volverme.
Tal vez no se da uno cuenta,
del alcance que pueda llegar a tener la pertenencia,
ese tezón ambiguo de tener esto o aquello,
que no ha de saberse que es hasta tenerlo,
pelear, luchar fieramente en alcanzarlo.
Mirar entre la brisa tu melena,
como se divide al sol, se da, se brinda,
sin el mas claro temor de compromiso.
Me quitare el recuerdo de ese gesto,
astuto y suficiente.
Y en el lugar preciso y por mi mano,
recortare mi trenza una mañana,
para entregarla a Dios como plegaria,
por bendecirme un día con olvido.
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