Es lo que hay
Poeta recién llegado
Labios anhelando sumisos
el roce de los segundos,
invernando días de soledad
sin tu candor de suave tempestad.
Luciérnagas con élitros de amor
revoloteando en un péndulo,
oscilando cuando resuena tu corazón
en mi pecho tejido de tu saliva.
Gota de sed un segundo encerrada
en tu boca de madera vieja
y cuerdas blancas de seda
que me tañen la melodía del frenesí.
Susurro en el oído de la mañana
destilando envolventes palabras
que saben a caricias de nácar
en tus ojos de almíbar que lamen
con el iris opaco del deseo
y mi alma se vuelve nube
que los ciega descuidada
en una explosión de sentimientos cercanos.
Memoria dolosa que me hace fuerte,
viviendo dulce tornado en lo más ácido,
perfecta cocción de pechos suspirando.
Rojo atardecer húmedo
que llega impetuoso a mi alma,
dejando a la intemperie mi desnudez
en el límite de este mundo.
Lugar secreto donde mi corazón
no pone resistencia al soñar,
para tener vértigo y escapar,
ni para dejar la mente flotar
sobre unos labios, los tuyos.
Cierra los ojos y recuerda tu último beso.
Esa piel que se prende de la tuya,
esa suavidad húmeda
que tiembla hasta dentro de tu corazón...
Nos da vida y no se borra de la memoria.
No dejes jamás de dar un beso. Tal pueda ser
el último.
Es lo que hay.
Esa piel que se prende de la tuya,
esa suavidad húmeda
que tiembla hasta dentro de tu corazón...
Nos da vida y no se borra de la memoria.
No dejes jamás de dar un beso. Tal pueda ser
el último.
Es lo que hay.