scarlata
Poeta veterano en el portal.
Mañana, cuando el reloj repita la maldición de esta hora,
un destino que no yo no elegí,
te conducirá al mundo que tu sí elegiste.
Me vestiré con mi sonrisa de visita
y, disfrazada de mujer antigua,
desplegaré, como homenaje a tu adiós,
un pañuelo blanco desde el andén.
Te imagino en una estación triste.
Te imagino dentro de un tren de vapor,
replicando a mi adiós
tras un sucio cristal opaco.
Mañana, cuando las manecillas del reloj
se empeñen en coincidir en este momento,
emprenderás el viaje de tu vida,
Y yo, desde la certeza de perderte,
simularé, como hago siempre,
que la mujer que sonríe
asume con indiferencia las despedidas.
Y, cuando el tren se pierda,
construiré un nuevo sueño
y borraré de mi recuerdo esta estampa antigua,
que ni siquiera es cierta,
que ni siquiera existe.
un destino que no yo no elegí,
te conducirá al mundo que tu sí elegiste.
Me vestiré con mi sonrisa de visita
y, disfrazada de mujer antigua,
desplegaré, como homenaje a tu adiós,
un pañuelo blanco desde el andén.
Te imagino en una estación triste.
Te imagino dentro de un tren de vapor,
replicando a mi adiós
tras un sucio cristal opaco.
Mañana, cuando las manecillas del reloj
se empeñen en coincidir en este momento,
emprenderás el viaje de tu vida,
Y yo, desde la certeza de perderte,
simularé, como hago siempre,
que la mujer que sonríe
asume con indiferencia las despedidas.
Y, cuando el tren se pierda,
construiré un nuevo sueño
y borraré de mi recuerdo esta estampa antigua,
que ni siquiera es cierta,
que ni siquiera existe.