Ya no somos responsables
de las luchas intestinas
incesantes y ladinas
enmarcadas con los sables.
Se desangra la fortuna
y se mueren tradiciones
apostando en abrasiones
el destino en la tribuna.
Jovenzuelos inmolados
por las metas de dementes.
Y serán los penitentes
encerrados y empalados.
Me resultan hilarantes
los que arengan a la turba.
que se escapan por la curva
escondidos en turbantes
convenciendo a los muchachos
de volarse el intestino.
Y en sendero parisino
se rasuran el mostacho.
En los mártires no ves
a los necios lideruchos.
Para mártires hay muchos
que se tragan su revés.
Contemplamos las banderas
que se tiñen de carmín
en un llanto que sin fin
ya transmiten soldaderas.
de las luchas intestinas
incesantes y ladinas
enmarcadas con los sables.
Se desangra la fortuna
y se mueren tradiciones
apostando en abrasiones
el destino en la tribuna.
Jovenzuelos inmolados
por las metas de dementes.
Y serán los penitentes
encerrados y empalados.
Me resultan hilarantes
los que arengan a la turba.
que se escapan por la curva
escondidos en turbantes
convenciendo a los muchachos
de volarse el intestino.
Y en sendero parisino
se rasuran el mostacho.
En los mártires no ves
a los necios lideruchos.
Para mártires hay muchos
que se tragan su revés.
Contemplamos las banderas
que se tiñen de carmín
en un llanto que sin fin
ya transmiten soldaderas.