danie
solo un pensamiento...
Por unos pocos vueltos entregas tu pudor,
un cuerpo ambiguo y sin ánimo,
soslayando las penas de un noble corazón, herido ya sin decoro;
un cuerpo que no conoció la brecha de la compasión.
Triste carrera, la tuya meretriz privada,
que derrochas un sustancial y efímero amor;
con el Alba pernoctas, y en las tinieblas te despiertas,
invocando a los desdichados en el amor.
Penoso labor, el de la profesión más antigua que nació,
el de que no vean, que detrás de tu orgulloso rostro;
las lágrimas derraman rasgos de intenso dolor.
Figura esbelta y sensual, marginada por el estatus social,
figura ha modelar bajo los ojos de la perversión;
figura lujuriosa de la pasión,
incauta de no conocer lo que es un verdadero amor.
Y sigues ahí,
princesa de la noche, de aroma provocador,
deambulas bajo las farolas, entre la escasa luz que refleja la noche,
esperando ha algún postor…
un cuerpo ambiguo y sin ánimo,
soslayando las penas de un noble corazón, herido ya sin decoro;
un cuerpo que no conoció la brecha de la compasión.
Triste carrera, la tuya meretriz privada,
que derrochas un sustancial y efímero amor;
con el Alba pernoctas, y en las tinieblas te despiertas,
invocando a los desdichados en el amor.
Penoso labor, el de la profesión más antigua que nació,
el de que no vean, que detrás de tu orgulloso rostro;
las lágrimas derraman rasgos de intenso dolor.
Figura esbelta y sensual, marginada por el estatus social,
figura ha modelar bajo los ojos de la perversión;
figura lujuriosa de la pasión,
incauta de no conocer lo que es un verdadero amor.
Y sigues ahí,
princesa de la noche, de aroma provocador,
deambulas bajo las farolas, entre la escasa luz que refleja la noche,
esperando ha algún postor…
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