pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
El móvil golpeó los baldosines del suelo con sus cansadas vértebras, desperdigando el silencio por la habitación.
Lo miró. Allí abatido. Con brazos impasibles, meditabundos; con sus vías trasnochando una autopista desierta.
El corazón no es más que una batería como la que ahora se muestra negra sobre la noche nerviosa y bajo el estentóreo silencio.
¿Se habría muerto?
Los iones de la batería de litio respondieron una vez más y reinició la llamada. Riéndose de la coincidencia.
Tecla verde. Retahíla de dígitos. 1 3 2 3 5 0 1 6 2 5 y... se quedó pensando en el último dígito. Pero lo marcó también. Viaje al confín de la paciencia.
¿Y la batería de Li?, ¿estaría también en el otro extremo cargada?
...ojalá la clarividencia, ojalá fuese ella quien le advirtiese lo que ya sabía. Jamás la voz del otro lado volvería a responder.
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