Con tu constante amparo, con dulzura
acolchaste los días de mi vida
derrochando una entrega sin medida,
ese mimo materno que perdura.
Si creo en el amor, en la ternura
y adoro el bello mundo que me anida,
si confío en que sane toda herida,
se debe sin dudar a tu factura.
Aunque resulte un pago diminuto
a todo tu cariño, tu desvelo
que sirvan estas letras de tributo.
No creas que te olvido, ten consuelo
que sigue siendo tu árbol este fruto,
manzana que madura cae al suelo.
A mi madre, con todo mi amor,
en sus besos, entrega todo su ser,
a la madre que me parió,
a la que siempre querré tener...
Un placer haber pasado, un beso poeta.