jg-miguel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me acuerdo de tu ventana
de los hierros de tu reja
de esa pared encalá
de la callecita estrecha.
Tu padre que me corría
por pasar junto a tu puerta
y yo volvia cada día
para verte tras de la reja.
¡ay! cuantos recuerdos madre,
me trae la calleja estrecha.
Te acuerdas cuando corríamos
saltando entre sus piedras
para subir a las encinas
camino de la dehesa.
Bañarnos en el arroyo
beber agua de la acequia
sorteando los morales
junto a la carretera.
Volviendo al atardecer
para quedar en la plazuela
al lado del kiosco de prensa
justo detrás de la iglesia.
Nos sentiamos ya unos hombres
ellas nuestras princesas
empezábamos a vivir
las primeras experiencias.
¡Ay! cuanto recuerdo
la callecita estrecha.
En las noches de verano
todas las puertas abiertas
balcones llenos de flores
y las sillas en las puertas.
las madres nos ven pasar
camino de la plazuela,
la tuya te preguntaba
¿niña con quien roneas?
Que no lo quiero con bienes,
Que no lo quiero con tierras,
Que sea un hombre bueno,
un hombre trabajador,
un hombre de la dehesa.
Que te cuide, que te admire
y que tú seas su reina
que te llene de cariños
que son las mejores perlas.
¡Ay! cuanto secreto niña
guarda nuestra calleja.
de los hierros de tu reja
de esa pared encalá
de la callecita estrecha.
Tu padre que me corría
por pasar junto a tu puerta
y yo volvia cada día
para verte tras de la reja.
¡ay! cuantos recuerdos madre,
me trae la calleja estrecha.
Te acuerdas cuando corríamos
saltando entre sus piedras
para subir a las encinas
camino de la dehesa.
Bañarnos en el arroyo
beber agua de la acequia
sorteando los morales
junto a la carretera.
Volviendo al atardecer
para quedar en la plazuela
al lado del kiosco de prensa
justo detrás de la iglesia.
Nos sentiamos ya unos hombres
ellas nuestras princesas
empezábamos a vivir
las primeras experiencias.
¡Ay! cuanto recuerdo
la callecita estrecha.
En las noches de verano
todas las puertas abiertas
balcones llenos de flores
y las sillas en las puertas.
las madres nos ven pasar
camino de la plazuela,
la tuya te preguntaba
¿niña con quien roneas?
Que no lo quiero con bienes,
Que no lo quiero con tierras,
Que sea un hombre bueno,
un hombre trabajador,
un hombre de la dehesa.
Que te cuide, que te admire
y que tú seas su reina
que te llene de cariños
que son las mejores perlas.
¡Ay! cuanto secreto niña
guarda nuestra calleja.