azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El pueblo me resulta familiar:
calles y casas, eras y pajares
Hasta el viento, silbando en los algares,
parece que me intenta saludar.
¿Y dónde están las gentes del lugar?...
¡No hay humo que delate los hogares!;
¡no hay hombres trabajando los melgares!;
¡no hay mujeres tendiendo al solanar!
Mi cuerpo se estremece, siento miedo;
me invade una terrible sensación.
Y corro, corro tanto como puedo.
Me despierto en intensa agitación.
La busco por la cama con denuedo
¡La encuentro!: todo ha sido una ilusión.
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