Romance de mar y muerte
Elegante como pocos
va camino de la playa,
piel morena en el semblante
y azabache en su mirada.
Con el sol amaneciendo
las nubes parecen nácar:
tornasoladas de blanco
y con matices de malva.
Rola el viento de Levante
pero la mar está en calma
y en el cielo una gaviota
le saluda cuando pasa.
Con oficio marinero
mete el chinchorro en el agua
y remando con destreza
sale pronto de la cala.
Pone rumbo hacia el nordeste
enfrentando la resaca
y por fin llega a los bajos
donde quiere echar el ancla.
Va buscando maragotas
o pintos en la rocalla.
Maldice su mala suerte
cuando un congrio se le escapa.
Está sacando fanecas
pero la línea se engancha
en una grieta del fondo
o quizás en unas algas.
Mira al cielo encapotado:
es tormenta que amenaza.
Presintiendo que hay peligro
va recogiendo la caña.
Soplan ráfagas violentas
y la mar se pone brava.
Olvida la parsimonia
y el miedo pinta su cara
disfrazando su bravura
de cristal y porcelana.
Termina de recoger
pero el diablo se adelanta:
arrecia la tempestad
y las olas se lo tragan.
--..--
Churrete