Mirada color miel
Heme aquí permitiendo que llueva lluvia amor- al corazón.
La puesta de sol trae consigo el final de la jornada donde pretendo desmoronar los muros de este silencio.
Dices: ¡Qué bellos tienes los ojos!
Y eso me basta para colgarme como trapecista al andamiaje de tus ojos.
¡Dios, soy tan frágil!
Quiebro con cada intención rosa que demuestran los latidos en el cansancio de ser sal en la herida. ¡Pero no! Todo se astilla y se proclama otra vez la soledad meretriz de mis días.
Muerdo el frío para no soltar el nudo que se oprime en la garganta.
No es fácil zafarse de las manías. Tú lo has hecho y hoy es una tragedia que recorre la médula. Alcanzas a dolerme, no lo niego, pero, mi amor lo que no sabes es que
¡Soy masoquista!
Heme aquí permitiendo que llueva lluvia amor- al corazón.
La puesta de sol trae consigo el final de la jornada donde pretendo desmoronar los muros de este silencio.
Dices: ¡Qué bellos tienes los ojos!
Y eso me basta para colgarme como trapecista al andamiaje de tus ojos.
¡Dios, soy tan frágil!
Quiebro con cada intención rosa que demuestran los latidos en el cansancio de ser sal en la herida. ¡Pero no! Todo se astilla y se proclama otra vez la soledad meretriz de mis días.
Muerdo el frío para no soltar el nudo que se oprime en la garganta.
No es fácil zafarse de las manías. Tú lo has hecho y hoy es una tragedia que recorre la médula. Alcanzas a dolerme, no lo niego, pero, mi amor lo que no sabes es que
¡Soy masoquista!