tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acaso la brisa me espere en aquella colina, esa que todos insinúan haber visto.
Acaso la noche me resguarde de mis locuras más demonizadas.
Acaso el invierno me ayude, a encontrar el horizonte.
Acaso la muerte me oriente, en la travesía de la vida misma.
No lo sé, cómo saberlo, solo me dejo llevar por mis cuatro puntos de inflexión.
Ya que mi esencia me ha abandonado.
Ya que el incienso dorado, aquel que cosecha las dudas, me preserva.
Sé que está a la vuelta de la esquina, nada ni nadie, encenderá esa luz divina, mas que yo.
Solo he de prevenir, cierren puertas y ventanas.
La vida se acerca más tenaz que nunca.
Tan dolorosos los días venideros serán,
Que en 1800 segundos saldré de aquí.
Acaso la noche me resguarde de mis locuras más demonizadas.
Acaso el invierno me ayude, a encontrar el horizonte.
Acaso la muerte me oriente, en la travesía de la vida misma.
No lo sé, cómo saberlo, solo me dejo llevar por mis cuatro puntos de inflexión.
Ya que mi esencia me ha abandonado.
Ya que el incienso dorado, aquel que cosecha las dudas, me preserva.
Sé que está a la vuelta de la esquina, nada ni nadie, encenderá esa luz divina, mas que yo.
Solo he de prevenir, cierren puertas y ventanas.
La vida se acerca más tenaz que nunca.
Tan dolorosos los días venideros serán,
Que en 1800 segundos saldré de aquí.
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