Tiritan mis manos

Lizzy

Poeta adicto al portal
Tiritan mis manos al coger el tintero y el papiro
que yacen inmóvil en el fondo del escritorio.
Mi alma sonríe al intentar delinear
las vivencias que revolotean a su derredor.

¿Cuántos relatos guardados hay por contar?
¿Cuántas lágrimas que se fueron al inmenso océano?
¿Cuántos suspiros volando en el firmamento?

Aún recuerdo mis tardes frías de invierno
sentada en la terraza, oyendo el trinar de las aves,
junto al café y la pluma,
cual si fuera esperando a aquel antiguo amor
que se alejó, sin decir adiós,
por la gran tapia que había entre los dos,
de las épocas distantes en que nos dio la vida Dios.
 
Última edición:
Extrañaba tu música, tu propio trinar. Qué bueno verte de nuevo querida Lizzy. Escribes bien, no dejes de hacerlo. Gracias por estar. Te quiero.
 
Ya te extrañaba querida y linda amiga.. sigue escribiendo, lo traes en la sangre.. besossssss.
 
Un bello poema, con toques de nostalgia, pero ahí estas en la terraza inspirándote un gusto leerte querida amiga, un fuerte abrazo, saludos
Tiritan mis manos al coger el tintero y el papiro
que yacen inmóvil en el fondo del escritorio.
Mi alma sonríe al intentar delinear
las vivencias que revolotean a su derredor.

¿Cuántos relatos guardados hay por contar?
¿Cuántas lágrimas que se fueron al inmenso océano?
¿Cuántos suspiros volando en el firmamento?

Aún recuerdo mis tardes frías de invierno
sentada en la terraza, oyendo el trinar de las aves,
junto al café y la pluma,
cual si fuera esperando a aquel antiguo amor
que se alejó, sin decir adiós,
por la gran tapia que había entre los dos,
de las épocas distantes en que nos dio la vida Dios.

 
Lizzy

Qué bello regreso con este poema,
es todo un lujo poder leerte,

GRACIAS

Querida amiga por compartir
las armonías de tu lamento
a un amor que partió,
sin decir adiós.
 
Tiritan mis manos al coger el tintero y el papiro
que yacen inmóvil en el fondo del escritorio.
Mi alma sonríe al intentar delinear
las vivencias que revolotean a su derredor.

¿Cuántos relatos guardados hay por contar?
¿Cuántas lágrimas que se fueron al inmenso océano?
¿Cuántos suspiros volando en el firmamento?

Aún recuerdo mis tardes frías de invierno
sentada en la terraza, oyendo el trinar de las aves,
junto al café y la pluma,
cual si fuera esperando a aquel antiguo amor
que se alejó, sin decir adiós,
por la gran tapia que había entre los dos,
de las épocas distantes en que nos dio la vida Dios.



Me ha gustado mucho. Nostálgico y muy bello. Saludos Poeta.
 

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