Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Carta al cielo 2.
Mamá te cuento que ayer
visité tu silenciosa tumba,
perdí el equilibrio
y mis fuerzas cayeron
como caen las hojas secas,
me senté junto a tu lápida
y me quedé dormida
con el canto de la Alondra
en un agridulce y profundo sueño.
Estaba a tu lado y no me hablaste
te vi con rostro de ángel numinoso,
frente a ti mi alma se iba muriendo
y mi carne se desprendía en hilachas,
quise llorar y solo brotó una lágrima seca
como brotan los granizos de las nubes.
Sabes mamá ? Ya no soy la misma.
Demonio o ángel, no sé;
nunca me encuentro
quiero gritarle a esta soledad
que anuda mi garganta,
solo tú descifrabas mis sueños y acertijos.
¿Recuerdas el páramo de espinas ?
Seguí tus huellas y mis pies sangraron
pero sobreviví con tu hálito
¿Recuerdas mi blusa blanca?
la saqué del baúl, rota y con olor a cripta
no pudiste coserla después de aquel domingo de inquisición
cuando un rayo me partió con furia y tragó mi sangre
y tú bebiste ese trago amargo junto a mí.
Quiero que me digas que debo hacer
con este sentimiento que me destroza el alma,
hoy como ayer la lluvia se hace río
y mis sentidos se perfilan en el orbe del dolor.
Madre te necesito como el agua a la flor del campo
Sin ti soy el verbo desnudo sin razón
y el antídoto inalcanzable al corazón.
¡Mamá cuánto te extraño,
Si solo pudieras abrazarme y despojarme
de este frío que me aterra !
Envíame pronto el abrigo de tu piel.
Elizabeth Flores.
O1 / 06 / 2013.
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