Esteban Romano
Poeta adicto al portal
acechan al sueño
por calles, en celuloide y sombra
en la piedra en la carne, en el alma
y a esta edad
la edad del sombrero negro y del traje gris
donde todos saben dejar cicatriz por beso...
en
inexpuestos caminos
se desmenuza la gloria
se planta el pie
pero no se detiene
aún con miedo
se comparte más a cristo
con pan y matecocido
y siempre el silencio que nos sobra
es la palabra que nos falta
que no te duerman
los cófrades repatriados del infierno
los prominentes predicadores del vacío
ni el pregonero de la venganza
con su perro de dos cabezas cortadas
y su apócrifo libro
que a esta edad
mis pequeños ojos,
por penumbras dieron a mis pasos grandes victorias
pero aún los tientan,
la bruma del vórtice dilatado de tus pétalos claros...
y ya no temen la emboscada
caerán buscando un milagro
ya se creen pájaros de nuevo.
por calles, en celuloide y sombra
en la piedra en la carne, en el alma
y a esta edad
la edad del sombrero negro y del traje gris
donde todos saben dejar cicatriz por beso...
en
inexpuestos caminos
se desmenuza la gloria
se planta el pie
pero no se detiene
aún con miedo
se comparte más a cristo
con pan y matecocido
y siempre el silencio que nos sobra
es la palabra que nos falta
que no te duerman
los cófrades repatriados del infierno
los prominentes predicadores del vacío
ni el pregonero de la venganza
con su perro de dos cabezas cortadas
y su apócrifo libro
que a esta edad
mis pequeños ojos,
por penumbras dieron a mis pasos grandes victorias
pero aún los tientan,
la bruma del vórtice dilatado de tus pétalos claros...
y ya no temen la emboscada
caerán buscando un milagro
ya se creen pájaros de nuevo.