Mauro
Mauricio Figueroa
Aquella mujer dejó en mí,
algo similar, a lo que deja una daga
luego de entrar y salir en el pecho.
Si bien el dolor era el mismo...
Entre ella y la daga,
había gran diferencia.
Las dagas son clavadas extrínsecamente,
y ese dolor que desangra,
comienza desde fuera.
En cambio, esa mujer dejó en mí...
Ese dolor que desangra,
que desangra desde adentro.
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