coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxx
¡Curioso el viento que se mezcla con la noche!
atrevido, se cuela por las rendijas de los cristales
rotos y mi pena tan sombrías,desprovistas ya de afanes,
ya caducas, sin reproche.
atrevido, se cuela por las rendijas de los cristales
rotos y mi pena tan sombrías,desprovistas ya de afanes,
ya caducas, sin reproche.
¿Será que solitaria está la noche? y tomada de la mano,
de este curioso viento con su aliento congelado,
martirizando esos sonidos, que dejaron tristes cantos,
después de recorrer aquellos campos desolados.
de este curioso viento con su aliento congelado,
martirizando esos sonidos, que dejaron tristes cantos,
después de recorrer aquellos campos desolados.
¡Yo escucho su silbido acompañando a la brisa!
azotando las hojas de los ventanales cerrados,
también lo escucho, furioso, rondando en los tejados.
azotando las hojas de los ventanales cerrados,
también lo escucho, furioso, rondando en los tejados.
¡Fría siento mi alma, por no tener el calor de tus manos!
¡y quisiera, se congelara también mis pensamientos!
¡Así no extrañaría el calor de tu cuerpo, ni el dulce de tus besos!
¡y quisiera, se congelara también mis pensamientos!
¡Así no extrañaría el calor de tu cuerpo, ni el dulce de tus besos!
Prudencia Arenas
Coral
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