darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trastocando las fibras
de un corazón enamorado:
te digo que la ionosfera cambia de color
con la oscilación de tus manos,
con la fragancia del viento
y con la distancia de tu cuerpo.
La sombra de mi pluma escribe
lo que mi psiquis atisba con las luces
de la ciudad de la monotonía.
Leyendo los mismos libros,
recordando los mismos recuerdos,
viviendo el mismo hastío de la rutina.
Bebiendo a sorbos ingentes tu voz
en la inspiración de letras que caen
y que se levantan por la motivación
de un espíritu excéntrico.
Las palabras sencillas quiebran mis huesos,
tu hálito absorbe la médula de mi alma.
El grito desgarrador que no escuchaste,
la frase tierna,
el murmullo lírico de un amor que se escapó
como la fiera que huye de su agresor
sin entender su lenguaje.
El idioma se desgasta,
es la suela de un calzado
que pisó tu fría baldosa estática,
circuito de soledad que conecta las fibras
de un corazón enamorado.
te digo que la ionosfera cambia de color
con la oscilación de tus manos,
con la fragancia del viento
y con la distancia de tu cuerpo.
La sombra de mi pluma escribe
lo que mi psiquis atisba con las luces
de la ciudad de la monotonía.
Leyendo los mismos libros,
recordando los mismos recuerdos,
viviendo el mismo hastío de la rutina.
Bebiendo a sorbos ingentes tu voz
en la inspiración de letras que caen
y que se levantan por la motivación
de un espíritu excéntrico.
Las palabras sencillas quiebran mis huesos,
tu hálito absorbe la médula de mi alma.
El grito desgarrador que no escuchaste,
la frase tierna,
el murmullo lírico de un amor que se escapó
como la fiera que huye de su agresor
sin entender su lenguaje.
El idioma se desgasta,
es la suela de un calzado
que pisó tu fría baldosa estática,
circuito de soledad que conecta las fibras
de un corazón enamorado.