Emmanuel Milla-Gatica
Poeta recién llegado
Desde mi tierra llega hasta mí un olor a volcán,
A moreno rio, a flor hecha de sol y aldea.
Eriza la piel de mis uñas y la alcoba de mis ojos.
Libera la palabra del tropezón de mi lengua.
Cuanto más fluye la sangre mas aflige,
Ciñendo hasta los huesos de amorosos collares.
Su halito de bóveda carne se atorbellina
En la madera de mis venas desterradas.
Y el clamor delirante de tu delirante mar
Sangra, su melodía submarina.
De ti no tengo precipicios ni ventisqueros
Que un mediodía claro no me abra su secreto.
Llevo veinte venas abiertas en mi sangre
Con fusiles de viento, dulces, amargos.
Como el calor de un beso granizado de violines.
Yo salí de tu tierra, del clamor de tus raíces.
Y aquí estoy para amarte y cantarte
Enarbolando las sienes de aquel pueblo
De una misma leche. Eso pide mi garganta.
Desde ahora y desde siempre.
Desde mi tierra llega hasta mí un olor a volcán,
A sabana de abril dentellada por un lucero jazmín;
A madre mía que siento en lo más hondo
Del vertiginoso abismo que me hizo hombre.
Desde mi tierra llega hasta mí un olor a volcán
A moreno rio, a flor hecha de sol y aldea.
A moreno rio, a flor hecha de sol y aldea.
Eriza la piel de mis uñas y la alcoba de mis ojos.
Libera la palabra del tropezón de mi lengua.
Cuanto más fluye la sangre mas aflige,
Ciñendo hasta los huesos de amorosos collares.
Su halito de bóveda carne se atorbellina
En la madera de mis venas desterradas.
Y el clamor delirante de tu delirante mar
Sangra, su melodía submarina.
De ti no tengo precipicios ni ventisqueros
Que un mediodía claro no me abra su secreto.
Llevo veinte venas abiertas en mi sangre
Con fusiles de viento, dulces, amargos.
Como el calor de un beso granizado de violines.
Yo salí de tu tierra, del clamor de tus raíces.
Y aquí estoy para amarte y cantarte
Enarbolando las sienes de aquel pueblo
De una misma leche. Eso pide mi garganta.
Desde ahora y desde siempre.
Desde mi tierra llega hasta mí un olor a volcán,
A sabana de abril dentellada por un lucero jazmín;
A madre mía que siento en lo más hondo
Del vertiginoso abismo que me hizo hombre.
Desde mi tierra llega hasta mí un olor a volcán
A moreno rio, a flor hecha de sol y aldea.