Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras la noche avanza,
en la sala, sentado, espero
que termines tu revista,
que te recojas el cabello.
Y te miro de reojo
cuando estás entretenida,
contemplando el óvalo de tu cara,
¡tan cercana!, ¡tan querida!
Recoges en los gestos,
del trabajo diario, cansados,
me miras, me sonríes,
suspiras por el día ya acabado.
Te acuestas en el lecho.
Apenas cierras los ojos, duermes.
Yo beso tu frente, velo tu sueño
y en voz baja pregunto:¿Me quieres?
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en la sala, sentado, espero
que termines tu revista,
que te recojas el cabello.
Y te miro de reojo
cuando estás entretenida,
contemplando el óvalo de tu cara,
¡tan cercana!, ¡tan querida!
Recoges en los gestos,
del trabajo diario, cansados,
me miras, me sonríes,
suspiras por el día ya acabado.
Te acuestas en el lecho.
Apenas cierras los ojos, duermes.
Yo beso tu frente, velo tu sueño
y en voz baja pregunto:¿Me quieres?
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