davidul
Poeta asiduo al portal
Un quisiera que no pudo,
una sensación que no cuajo,
un amargo desencanto,
una persistente desilusión.
Un bastón que apoya sus años,
los pliegues de la vida,
habitan su tez,
una artrosis y miles de desengaños,
y un pudo ser,
que nunca fue.
Una lívida llama,
parpadeando en la decadencia,
esperando con paciencia,
encontrarse con lo inexplicado,
de inexplicable ciencia,
odiando,
aquello que fue amado,
perdido y suspirado,
en estas olvidadizas,
y latentes
noches de marzo.
una sensación que no cuajo,
un amargo desencanto,
una persistente desilusión.
Un bastón que apoya sus años,
los pliegues de la vida,
habitan su tez,
una artrosis y miles de desengaños,
y un pudo ser,
que nunca fue.
Una lívida llama,
parpadeando en la decadencia,
esperando con paciencia,
encontrarse con lo inexplicado,
de inexplicable ciencia,
odiando,
aquello que fue amado,
perdido y suspirado,
en estas olvidadizas,
y latentes
noches de marzo.