KarenTirana
Poeta recién llegado
He estado perdiendo el tiempo por
ahí, dejándome deslumbrar por seres
ordinarios, sin darme cuenta que
puedo encontrarme y perderme.
He estado convencida que el
experimentar no va más allá de un
simple encuentro carnal, sólo un
tropiezo lúbrico.
He estado aprendiendo de las
mentiras más soberbias y las
sensaciones que éstas conceden
He estado asimilando la veracidad
del amor, y la intriga que me
confiere su vasta presencia.
Su exorbitante aparición inquietó
mi sagacidad, encegueció mi juicio
y lo que antes había aprendido. Me
complace conocerle, me encanta
su existencia.
¿Cómo es que no le encontré antes?
El escenario me convencía en distintos
entornos de su inexistencia, la
convicción se iba y la indecisión dominaba
mi alma. Comprendo que conocerle va más
allá de todo, ni siquiera controlo mis emociones,
se estremecen mis impulsos. Aprendo de su
íntima e inevitable mirada, me enseña la sutileza
y conmoción de ella; su voz me aísla del
tiempo. Muero por tenerle cerca, por sentir
su esencia, por disfrutar de lo que es sin prejuicios.
Quisiera que necesitara de mi cariño,
que la curiosidad de mi le anegara, que me
obsequiara un sí con sus ojos y
lo afirmara con su hermosa e inmaculada sonrisa.
ahí, dejándome deslumbrar por seres
ordinarios, sin darme cuenta que
puedo encontrarme y perderme.
He estado convencida que el
experimentar no va más allá de un
simple encuentro carnal, sólo un
tropiezo lúbrico.
He estado aprendiendo de las
mentiras más soberbias y las
sensaciones que éstas conceden
He estado asimilando la veracidad
del amor, y la intriga que me
confiere su vasta presencia.
Su exorbitante aparición inquietó
mi sagacidad, encegueció mi juicio
y lo que antes había aprendido. Me
complace conocerle, me encanta
su existencia.
¿Cómo es que no le encontré antes?
El escenario me convencía en distintos
entornos de su inexistencia, la
convicción se iba y la indecisión dominaba
mi alma. Comprendo que conocerle va más
allá de todo, ni siquiera controlo mis emociones,
se estremecen mis impulsos. Aprendo de su
íntima e inevitable mirada, me enseña la sutileza
y conmoción de ella; su voz me aísla del
tiempo. Muero por tenerle cerca, por sentir
su esencia, por disfrutar de lo que es sin prejuicios.
Quisiera que necesitara de mi cariño,
que la curiosidad de mi le anegara, que me
obsequiara un sí con sus ojos y
lo afirmara con su hermosa e inmaculada sonrisa.
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