Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Para cuando la luna decida.
Acuartelarse en ciclos menguantes
sin la necesidad de maquillarse,
empalidecerá enviudando
entre nubes malvas que amenazan suicidarse;
heredaré ojeras en ecos de sombras
de todos los desvelos al escribirte.
Para cuando el sol decida.
Incendiar mejillas
de sonrientes estrellas
en un acartonado universo,
una en paso fugaz caerá en el horizonte
señalando el punto de encuentro;
mientras las luces de mis pupilas
ensombrecerán los surcos bajo mi mirada,
líneas de un tiempo de espera.
Para cuando el cielo decida.
Sin anuncio de mensajes índigos
ni vuelos de golondrinas
tu anhelada aparición;
serán mis besos
en lenguaje universal de álgebra
quienes darán la bienvenida a tu sonrisa.
Acuartelarse en ciclos menguantes
sin la necesidad de maquillarse,
empalidecerá enviudando
entre nubes malvas que amenazan suicidarse;
heredaré ojeras en ecos de sombras
de todos los desvelos al escribirte.
Para cuando el sol decida.
Incendiar mejillas
de sonrientes estrellas
en un acartonado universo,
una en paso fugaz caerá en el horizonte
señalando el punto de encuentro;
mientras las luces de mis pupilas
ensombrecerán los surcos bajo mi mirada,
líneas de un tiempo de espera.
Para cuando el cielo decida.
Sin anuncio de mensajes índigos
ni vuelos de golondrinas
tu anhelada aparición;
serán mis besos
en lenguaje universal de álgebra
quienes darán la bienvenida a tu sonrisa.
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