Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cruel silencio martillea mis oídos
Gritándome, tu espacio, me angustia, soledad
Donde fueron las palabras, los abrazos y los besos
Donde las pasiones, los te quieros, mis motivos
Destapé las risas, las caricias y volaron
Me arranqué la piel, huyendo de tu tacto
Maté mi corazón, buscando bálsamo en aquel dolor
Crucé la línea, hacia el consuelo de volverme loca
De saber que todo es fruto de una quimera
Que mi llanto es la resulta de un sinfín de sinrazones
Que en el adiós más mundano está mi alivio
Hasta olvidar cada paso, cada instante antes vivido
Cruel silencio martillea mis oídos
A través del agua vuelvo a verte una vez más
No oigo nada, ya no siento, no me duele
Ya la angustia duerme, no envejece, en paz descansa
Cruel silencio ... ya no volverá
Gritándome, tu espacio, me angustia, soledad
Donde fueron las palabras, los abrazos y los besos
Donde las pasiones, los te quieros, mis motivos
Destapé las risas, las caricias y volaron
Me arranqué la piel, huyendo de tu tacto
Maté mi corazón, buscando bálsamo en aquel dolor
Crucé la línea, hacia el consuelo de volverme loca
De saber que todo es fruto de una quimera
Que mi llanto es la resulta de un sinfín de sinrazones
Que en el adiós más mundano está mi alivio
Hasta olvidar cada paso, cada instante antes vivido
Cruel silencio martillea mis oídos
A través del agua vuelvo a verte una vez más
No oigo nada, ya no siento, no me duele
Ya la angustia duerme, no envejece, en paz descansa
Cruel silencio ... ya no volverá