danie
solo un pensamiento...
Se ilumina este laconismo en la oscuridad
Amarro las cuerdas de las luces y el solsticio
de la época de antaño, escrita en los epigramas de la memoria.
Mitos hipócritas de un ozono perforado por
un hado de albor extinto y sometido por el cristal difuso de un tumulto
disipado en el andurrial.
Observo el atisbo iterativo del poema.
Un punto en la mente del vidrio del ventanal
Abrazo una balada con un villancico sin oda,
canto de las sirenas lunares, que desciende desde la pleamar del cielo.
Un yelmo ardiente se escapa de mi verso
del fuego naciente de la copa de arena que hace escombros las reliquias de la era.
Los galardones del saliente lidian con los antifaces
del presumido e hipócrita lienzo del obispo.
El fallecido encrespa al difunto con su ornamento escarlata añil.
Memoria del pergamino en su pictórico dialecto.
Un sonsonete hemistiquio tropieza con la carcajada
de la colisión entre la consonante y la vocal.
Sutiles escritos en la torre del lápiz
con que se escribe sobre el talante diáfano de la aurora,
dilatada y tórrida pasión del autor;
punto sobre punto se dibuja el ocaso en mi piel.
En la vía vacía de un memorándum
las letras se dispersan escapando del papel,
la cursiva ya no es un carácter sino un simple reflejo
de mis escarpines tendidos sobre la mural del excéntrico,
se invierten los verbos entre las contracciones del pretérito imperfecto,
los adjetivos no califican mas este cuerpo
cuando el artilugio de la mano explota.
La inspiración forjada en el muro de cemento.
Las calandrias se elevan con la marquesina de la musa
-Técnica de la escritura indescifrable o surautomatismo del Dadaísmo, conjunto de escritos basados en el automatismo-
Aunque este es un prototipo, un simple intento de esta técnica, pues al leerla y releerla no la veo tan indescifrable.
Amarro las cuerdas de las luces y el solsticio
de la época de antaño, escrita en los epigramas de la memoria.
Mitos hipócritas de un ozono perforado por
un hado de albor extinto y sometido por el cristal difuso de un tumulto
disipado en el andurrial.
Observo el atisbo iterativo del poema.
Un punto en la mente del vidrio del ventanal
Abrazo una balada con un villancico sin oda,
canto de las sirenas lunares, que desciende desde la pleamar del cielo.
Un yelmo ardiente se escapa de mi verso
del fuego naciente de la copa de arena que hace escombros las reliquias de la era.
Los galardones del saliente lidian con los antifaces
del presumido e hipócrita lienzo del obispo.
El fallecido encrespa al difunto con su ornamento escarlata añil.
Memoria del pergamino en su pictórico dialecto.
Un sonsonete hemistiquio tropieza con la carcajada
de la colisión entre la consonante y la vocal.
Sutiles escritos en la torre del lápiz
con que se escribe sobre el talante diáfano de la aurora,
dilatada y tórrida pasión del autor;
punto sobre punto se dibuja el ocaso en mi piel.
En la vía vacía de un memorándum
las letras se dispersan escapando del papel,
la cursiva ya no es un carácter sino un simple reflejo
de mis escarpines tendidos sobre la mural del excéntrico,
se invierten los verbos entre las contracciones del pretérito imperfecto,
los adjetivos no califican mas este cuerpo
cuando el artilugio de la mano explota.
La inspiración forjada en el muro de cemento.
Las calandrias se elevan con la marquesina de la musa
-Técnica de la escritura indescifrable o surautomatismo del Dadaísmo, conjunto de escritos basados en el automatismo-
Aunque este es un prototipo, un simple intento de esta técnica, pues al leerla y releerla no la veo tan indescifrable.