Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se estremece el vocablo
al brizar quebradas columnas
con mi desfallecido resuello.
Fugitivas en el vientre escultural del silencio,
brozas de tintas coaguladas
se hunden en el cráter deshabitado de magma
que inestable sucumbió desmayando el eco.
Acallado en el sopor de las piedras,
tras el repliegue del fuego,
la melancolía tomó forma de semilla
y esperando el propalar del alba
se bebió la salinidad de una lágrima
al dormirse sobre el ruedo.
“No hace falta que sea tan áspero y encriptado mi desespero”
También puedo hablar con la garganta de los pétalos,
sin armadura sobre el tegumento:
Hace tiempo que te extraño,
he talado tantos bosques de distancia
que mi hacha, madera-hierro,
se transformo en pañuelo.
Tanto, que todos los días es un deseo,
aprender del lenguaje de las hojas
el secreto del viento,
volar sin ser alado, sentir el roce de los cielos
y aunque no estés percibirte a cada momento.
Poder oliscar tu fragancia al agitar una mariposa el vuelo,
poder oir el tremolar de tu cabello
al despertar la brisa de su desvelo,
poder ser natural e inmenso en lo pequeño,
lograr escuchar tu voz otra vez y simplemente…
decirte cuanto te quiero.
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