Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre los colores del arcoiris,
dibuje tu rostro con pinceladas de amor,
matices de felicidad y el candor de las
noches de amor.
Transforme el mar en la caricia eterna de
nuestro amor, baje la luna
como farol de luz ; con el suave roce de mis
labios desnude la piel de tus deseos.
Dibuje en tu vientre el lazo eterno de nuestro
delirio, el dulce vaivén de las olas que poseen
y se posan con ímpetu en el arrecife impavido.
Descubrí la debilidad de tus deseos,
traspase el cielo entre los sonrojos
de una luna enamorada .
Cultive con dulzura la caricia de tus besos
y los pose entre el jardín de mis recuerdos.
Descubrí el ímpetu de cabalgar cual
amazona entre los senderos salvajes
de tus praderas volcánicas.
Repose entre los lirios húmedos devotos y
serenos del río perdido en el eco silencioso
de tus murmullos de amor.
Se encendió el infierno entre culpa
y placer la senda de gloria de vida que
se estremece ante el embate de los cálidos suspiros de su captor.
Se perdió el pudor,
se enajeno la duda y se envolvió en a
aroma de locura el vacío eterno de sus olvidos.
dibuje tu rostro con pinceladas de amor,
matices de felicidad y el candor de las
noches de amor.
Transforme el mar en la caricia eterna de
nuestro amor, baje la luna
como farol de luz ; con el suave roce de mis
labios desnude la piel de tus deseos.
Dibuje en tu vientre el lazo eterno de nuestro
delirio, el dulce vaivén de las olas que poseen
y se posan con ímpetu en el arrecife impavido.
Descubrí la debilidad de tus deseos,
traspase el cielo entre los sonrojos
de una luna enamorada .
Cultive con dulzura la caricia de tus besos
y los pose entre el jardín de mis recuerdos.
Descubrí el ímpetu de cabalgar cual
amazona entre los senderos salvajes
de tus praderas volcánicas.
Repose entre los lirios húmedos devotos y
serenos del río perdido en el eco silencioso
de tus murmullos de amor.
Se encendió el infierno entre culpa
y placer la senda de gloria de vida que
se estremece ante el embate de los cálidos suspiros de su captor.
Se perdió el pudor,
se enajeno la duda y se envolvió en a
aroma de locura el vacío eterno de sus olvidos.
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