ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
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60 - 100 Hz (o concurso de talentos)
A
Cariños, desde Chile, desde Santiasco de Chile.
Pláticas-móvil, mujeres-móvil,
hombres-laptop, niños, niños-pleisteichon, jóvenes-aipod,
y por supuesto, por supuesto, ancianos-audífono.
Todo el mundo-techno.
Todo el mundo-silicón.
Todo el mundo-electro-internet y -smartfón.
Todo el mundo pegado al televisor, vociferando tarros de basura, siliconas,
luces estroboscópicas y sexo sexo sexo
sexo sexo sexo infraganti en los realitys, ¡a la hora de almuerzo!
¡a la hora de almuerzo!
¡Toda la mierda está siendo eyectada en toda la gama posible del espectro! –calle y coma–
Toda la coprolalia está de moda,
toda la coprolalia está de moda y se percibe, por el aire.
Y recuerdo como si fuese ayer, la penumbra,
las ondas trepanando mi masa,
toda la infobasura de la sociedad traducida en fotogramas hipócritas,
y cariños. Cariños. Cariños, desde Chile:
el país del doble estándar. El país archipiélago:
una larga y angosta faja de cínicos (a excepción de amigos y parientes) esparcidos norte a sur,
percutidos en la geografía miserable:
políticos isla, empresarios isla, clases sociales isla,
regiones isla, ciudades isla, hombres isla,
mujeres y niños isla, ancianos isla,
comunas isla, familias isla,
y por si todo esto no fuere suficiente,
al final de la geografía la tierra se fractura en más islas.
¡T... oda, t… toda,
t… t… oda la coprolalia está triunfando y se percibe, por el aire!
Β
Advertencia: si los “artistas” de TV parecen resplandecer en vivo y en directo, no les crea.
Yo les he visto oscilando entre los 60 y 100 Hz por una errata cerebral,
por eso es que nunca me impresionan.
TV, cambio y fuera. Vamos a féisfack:
“Estoy comiendo”: me gusta.
“Estoy cantando”: me gusta.
“Estoy meando”: me gusta.
“Estoy recitando este poema”: –¿a quién nefrones le gusta? –
“Estoy de cumpleaños. Gracias por las tarjetas.
Por cierto, el pastel estaba particularmente delicioso. Cariños (^_^ )”.
féisfack, cambio y fuera, saludos a Mark Zuckerberga y
vamos a tuíter, a ver que dice:
“con 140 caracteres bastó y sobró, fue suficiente, para que un gran pájaro yanqui-celeste
nos volase por encima y nos cagase con sus mierdas”.
Lo lamento. Cariños. Cariños. Cariños, desde Chile,
abrazos, desde Chile, asados, desde Chile, pisco (con s), desde Chile,
empanadas, también desde Chile y pastel, pastel de choclo desde Chile y vino, vino, vino y se fue,
vino en caja, vino en calidad de bulto, vino y se fue.
Γ
Y veo en la TV que hay un concurso de talentos: “Chile, país de talentos”, dice,
porque todo es talento está bien lento y se evidencia: está lento el trabajo, está lento el transporte,
está lenta la justicia, la radiodifusión está lenta,
la prensa, la televisión, la internet la poesía la música está lenta,
todo todo todo está bien lento y se evidencia.
Lo lamento. –Cariños. Cariños. Cariños– mandaba a la familia,
mandaba a la familia la mozuela que ganó el concurso:
–¡Señor director!, ¡corte! –interrumpió el conductor– ¡eso no puede salir al aire! Ya está todo arreglado –dijo sin vergüenza alguna, ¡sin vergüenza alguna!
–Chile, país de talentos, dicen ustedes… ¿y dónde está el talento?,
¿En el conformismo y el deslumbre a priori, pop, superfluo,
en lo armonioso y lo bonito, lo irrisorio?
¿En vestir a un tonto de payaso y presentarlo en un proscenio a todo Chile?
¿En las caderas de una muchacha parrandera, que piensa que arte es meterse plástico en las tetas y menearse como furcia?
¿En el estúpido jurado que oye este poema y el concursante es expulsado y humillado en cámara?
Vosotros no os olvidéis que Chile es un país (como tantos otros) de poetas,
y he aquí uno
y aun dice:
Δ
al que nunca se le ha visto ni en pelea de perros;
que es al verso, lo que John Stanley a la música: escribo de ojo.
He aquí uno que empezó a poetizar muy tarde
por culpa de los profesores: ellos me instruyeron con la idea
de que la poesía era huevona (bueno, ellos no lo creían así,
pero los poemas que eligieron eran malos).
He aquí uno, que incluso llegó a odiar la palabra “poeta”,
y apenas alguien la pronunciaba
no podía dejar de imaginarse a un tipo con gorra,
con la mirada brillante y perdida mirando unas palomas,
vociferando al aire huevadas, pero,
jamás nunca, se imaginaba a un tipo serio,
sentado, perdido, y hasta los huevos de este mundo, como yo.
Creo que en realidad no soy un poeta, otra es la palabra,
cuando la encuentre se la digo cantando…
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