Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Yo era un hombre descalzo
vestido de hielo,
como del siglo XXXII,
ella, toda ella,
eran sólo dos labios.
El que cantaba era más colorido.
El beso
se desnudó delante de mí.
Yo quería besarla,
palpar
el caliente bagazo de la ternura,
pero ignoraba dónde estaba
ni quién era ella.
Hoy he vuelto a sentir
que un beso suyo
cantando se desnudó.
Ella dejó mi nuevo nombre a la deriva
justo al tiempo, puntual,
del sonido desapacible de mi despertador.
Los que la amaron,
buscan en su leyenda
el beso que ella nunca facilitó.
Colgado de los sueños
entre una carrera
de nubes y añiles
siempre nos baja la leyenda
del beso que ella nunca nos dio.
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Jesús Soriano
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Yo era un hombre descalzo
vestido de hielo,
como del siglo XXXII,
ella, toda ella,
eran sólo dos labios.
El que cantaba era más colorido.
El beso
se desnudó delante de mí.
Yo quería besarla,
palpar
el caliente bagazo de la ternura,
pero ignoraba dónde estaba
ni quién era ella.
Hoy he vuelto a sentir
que un beso suyo
cantando se desnudó.
Ella dejó mi nuevo nombre a la deriva
justo al tiempo, puntual,
del sonido desapacible de mi despertador.
Los que la amaron,
buscan en su leyenda
el beso que ella nunca facilitó.
Colgado de los sueños
entre una carrera
de nubes y añiles
siempre nos baja la leyenda
del beso que ella nunca nos dio.
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Jesús Soriano
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