Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue tu espíritu quien quedó atrapado en la cárcel de mi amargura.
tu cuerpo pidió clemencia y a él sí lo dejé partir...
pero a tu espíritu...
A tu espíritu lo encerré en un calabozo de sombras y tinieblas
donde el aire espeso no te dejase respirar,
donde mis lágrimas acumuladas crearon un lago
de agua envenenada para que te ahogases en él...
donde el gemido de mi corazón se escuchase
como el chillido exagerado de un cuerpo apuñalado:
...la voz del resentimiento permanentemente gritando a tu oído.
Tras bastidores, en mi inconsciencia, creé un ámbito
perfecto para atormentarte y no dejarte ir.
Martirizarte en secreto, en la oscuridad de mi pesadumbre,
se convirtió en mi pasatiempo,
y floreció a dedicación exclusiva de mi ser.
Tu pobre espíritu sufrió los azotes de mi furia con valentía.
Siempre en silencio, excepto por algunas ocasiones
que aguardaba hasta el momento oportuno
cuando el espectáculo espantoso tomaba una pausa
para inhalar y recomenzar la tortura.
Durante esa pausa, ese soplo,ese instante....
una voz sutil y suave susurraba
"...¡Liberame!...¡Liberame!"
Y así pasaba con más frecuencia
sin yo darme cuenta.
Y ese susurro logró amplificarse y obtuvo una fuerza monumental.
Mientras el susurro crecía, yo inhalaba,
y al inhalar yo absorbía el veneno y la amargura
de mi propio odio.
Un día escuché un grito que dijo
"¡Liberame!"
Cuando oí el grito de tu espíritu atormentado,
todas las células de mi cuerpo, ajenas al calabozo escondido
en el abismo de mi alma,
vibraron y se estremecieron violentamente de tal modo
que mi cuerpo material sufrió consecuencias moleculares.
Fue en ese preciso momento que mis células preguntaron..
"¿Qué has hecho? ¿No sabes que esconder tanto odio dentro de ti
produce un ambiente rancio y putrefacto para ti?
-"Libera ese espíritu y purifica tu alma!...
de otro modo, morimos todos".
Y entonces te liberé. Y ahora de alba a crepúsculo,
poquito a poco me voy aliviando.
voy destruyendo el calabozo
y construyendo un castillo de amor
donde no te corresponde morar a ti.
Te ruego desaparezcas...no te quiero recordar.
Ya te liberé.
tu cuerpo pidió clemencia y a él sí lo dejé partir...
pero a tu espíritu...
A tu espíritu lo encerré en un calabozo de sombras y tinieblas
donde el aire espeso no te dejase respirar,
donde mis lágrimas acumuladas crearon un lago
de agua envenenada para que te ahogases en él...
donde el gemido de mi corazón se escuchase
como el chillido exagerado de un cuerpo apuñalado:
...la voz del resentimiento permanentemente gritando a tu oído.
Tras bastidores, en mi inconsciencia, creé un ámbito
perfecto para atormentarte y no dejarte ir.
Martirizarte en secreto, en la oscuridad de mi pesadumbre,
se convirtió en mi pasatiempo,
y floreció a dedicación exclusiva de mi ser.
Tu pobre espíritu sufrió los azotes de mi furia con valentía.
Siempre en silencio, excepto por algunas ocasiones
que aguardaba hasta el momento oportuno
cuando el espectáculo espantoso tomaba una pausa
para inhalar y recomenzar la tortura.
Durante esa pausa, ese soplo,ese instante....
una voz sutil y suave susurraba
"...¡Liberame!...¡Liberame!"
Y así pasaba con más frecuencia
sin yo darme cuenta.
Y ese susurro logró amplificarse y obtuvo una fuerza monumental.
Mientras el susurro crecía, yo inhalaba,
y al inhalar yo absorbía el veneno y la amargura
de mi propio odio.
Un día escuché un grito que dijo
"¡Liberame!"
Cuando oí el grito de tu espíritu atormentado,
todas las células de mi cuerpo, ajenas al calabozo escondido
en el abismo de mi alma,
vibraron y se estremecieron violentamente de tal modo
que mi cuerpo material sufrió consecuencias moleculares.
Fue en ese preciso momento que mis células preguntaron..
"¿Qué has hecho? ¿No sabes que esconder tanto odio dentro de ti
produce un ambiente rancio y putrefacto para ti?
-"Libera ese espíritu y purifica tu alma!...
de otro modo, morimos todos".
Y entonces te liberé. Y ahora de alba a crepúsculo,
poquito a poco me voy aliviando.
voy destruyendo el calabozo
y construyendo un castillo de amor
donde no te corresponde morar a ti.
Te ruego desaparezcas...no te quiero recordar.
Ya te liberé.