marian
Poeta adicto al portal
Caballero de la noche
galopas bajo el cielo estrellado,
esperando que ellas te guien,
pero tu corazón ya no late,
la orientación perdiste,
el camino olvidaste.
Caballero de la noche
el amor en casa dejaste,
abandonaste tu hogar, tu familia,
todo, todo por un sueño ahora suspirado,
todo por la mujer que en tus sueños aparecia.
Caballero de la noche
galopa, galopa por las oscuras sombras,
ya muerto, sin vida, sin corazón, sin alma...
solo con un rostro, un rostro difuminado,
reflejo de tu cuerpo vacio.
Pero una estrella de ti piedad tuvo,
enamorada de tus constantes paseos,
decidió morir para darte su luz,
mientrás del agua del río te saciabas,
ella se reflejó y de ella bebiste.
La estrella murió, pero su sonrisa aún brilla,
tu alma en cambio vivió, tu rostro de nuevo aparecío,
tan hermoso, tan divino que a ángel te convertiste,
calmando la sed de los corazones que una vez murieron,
saciando la sed de amor que almas perdieron.
En tu pecho una estrella tatuaste,
y bajo ella una inscripción,
vir ego tuus sum,
"soy hombre tuyo".
Recordando la piedad que por ti un dia sintió esa estrella,
estrella que en tu interior vive,
para hacerte pensar...
que la vida sin piedad no tiene sentido, y sin amor esta muerta.
galopas bajo el cielo estrellado,
esperando que ellas te guien,
pero tu corazón ya no late,
la orientación perdiste,
el camino olvidaste.
Caballero de la noche
el amor en casa dejaste,
abandonaste tu hogar, tu familia,
todo, todo por un sueño ahora suspirado,
todo por la mujer que en tus sueños aparecia.
Caballero de la noche
galopa, galopa por las oscuras sombras,
ya muerto, sin vida, sin corazón, sin alma...
solo con un rostro, un rostro difuminado,
reflejo de tu cuerpo vacio.
Pero una estrella de ti piedad tuvo,
enamorada de tus constantes paseos,
decidió morir para darte su luz,
mientrás del agua del río te saciabas,
ella se reflejó y de ella bebiste.
La estrella murió, pero su sonrisa aún brilla,
tu alma en cambio vivió, tu rostro de nuevo aparecío,
tan hermoso, tan divino que a ángel te convertiste,
calmando la sed de los corazones que una vez murieron,
saciando la sed de amor que almas perdieron.
En tu pecho una estrella tatuaste,
y bajo ella una inscripción,
vir ego tuus sum,
"soy hombre tuyo".
Recordando la piedad que por ti un dia sintió esa estrella,
estrella que en tu interior vive,
para hacerte pensar...
que la vida sin piedad no tiene sentido, y sin amor esta muerta.
::
:: CINCO ESTRELLAS