VINCIT AMOR
Poeta recién llegado
Mi vida, ¡tan llena de momentos inolvidables!
en el viento van las cosillas que no puedo contarte,
más aún, fuerza siento, cuando en mi interior encuentro
a Aquel que amándome, siempre viene a buscarme.
Inmensa es mi alegría!, cuando a pesar de caminar
por calles tan empedradas, encuentro el Amor,
sabiendo que en cada una de ellas, como el constructor,
edificaré la más bella obra, que brota de Su amar.
Sonrie¡, ¡canta¡, ¡goza¡ pues todo ello eres tú,
más no olvides que al igual que los claveles,
atravesarás fuertes vientos, torrenciales lluvias,
donde en el camino, encontrarás personas especiales.
Hondas y profundas podrán ser las heridas,
¡ahhh ¡Cuan dichosa tú!! que no estando sola,
encuentras en la vida las tiernas maravillas
en el jardín precioso del clavel y la lila.
Encuentra, cuida y comparte tu sabroso aroma,
y con tus labios, no cuentes aquello que no has experimentado,
pues, es el resplandor de tus hermosas almendras,
no se detienen en narrarme lo que tanto te abruma.
Luna, clavel, estrellas todas tan bellas,
al conocerte encontré un tesoro muy especial,
tu mirada lo reveló, mi corazón lo experimentó;
y es, que entre todas las doncellas,
en tu vida acontece algo colosal,
pues, la bella fuente de tu existencia, es Aquel que te AMÓ, DIOS.
en el viento van las cosillas que no puedo contarte,
más aún, fuerza siento, cuando en mi interior encuentro
a Aquel que amándome, siempre viene a buscarme.
Inmensa es mi alegría!, cuando a pesar de caminar
por calles tan empedradas, encuentro el Amor,
sabiendo que en cada una de ellas, como el constructor,
edificaré la más bella obra, que brota de Su amar.
Sonrie¡, ¡canta¡, ¡goza¡ pues todo ello eres tú,
más no olvides que al igual que los claveles,
atravesarás fuertes vientos, torrenciales lluvias,
donde en el camino, encontrarás personas especiales.
Hondas y profundas podrán ser las heridas,
¡ahhh ¡Cuan dichosa tú!! que no estando sola,
encuentras en la vida las tiernas maravillas
en el jardín precioso del clavel y la lila.
Encuentra, cuida y comparte tu sabroso aroma,
y con tus labios, no cuentes aquello que no has experimentado,
pues, es el resplandor de tus hermosas almendras,
no se detienen en narrarme lo que tanto te abruma.
Luna, clavel, estrellas todas tan bellas,
al conocerte encontré un tesoro muy especial,
tu mirada lo reveló, mi corazón lo experimentó;
y es, que entre todas las doncellas,
en tu vida acontece algo colosal,
pues, la bella fuente de tu existencia, es Aquel que te AMÓ, DIOS.
Edy Avendaño